Amplias playas de arena fina en Río Negro

Actividades náuticas, avistajes de fauna y agua cálida conforman un particular paisaje de playa veraniega. Varios puntos de la Patagonia local permiten vivir esta propuesta entre el sol y el relax.

La ciudad de Viedma, capital de Río Negro, es afortunada. Posee un hermoso río llamado Negro y la presencia inmediata de un mar inolvidable. A sólo 30 kilómetros de esta pintoresca ciudad, se alza la villa marítima El Cóndor, portal de ingreso a la Patagonia Atlántica y punto inicial de la denominada Ruta de los Acantilados.

Conocida también como "La Boca" por su cercanía con la desembocadura del río, este pueblito costero creció impulsado por los vecinos de Viedma y Patagones que construyeron sus casas de fin de semana, y de a poco se transformó en una alternativa de descanso y esparcimiento para los visitantes. Año a año todos disfrutan de sus maravillosas playas por su buena temperatura, y meterse en el agua implica un refrescante placer, tanto como hundir los pies en la arena fina o aprovechar la oportunidad de bailar con la gente de la zona en la Fiesta del Mar y del Acampante, el festejo más importante de este balneario, que se celebra en enero con la tradicional elección de la reina y con espectáculos de artistas provinciales y nacionales.

Un poco más lejos de las costas bajas se disfruta el paisaje de los rocosos acantilados, los primeros de la Patagonia atlántica. A partir de allí y hasta las Playas del Puerto en San Antonio Oeste, nace una variedad enorme de balnearios. Recorriendo la Ruta Provincial 1, que bordea las costas del golfo San Matías, se elige entre apostaderos de lobos marinos, puntos para practicar deportes náuticos, otros aptos para la pesca, El Faro más antiguo del sur, y en las inmediaciones resiste un mirador que honra al santo Ceferino Namuncurá, donde llegan viajeros de todo el país a dejar sus pedidos y ofrendas.

En la desembocadura del río Negro, protegida por dunas, el paraje El Pescadero propone pesca de costa y embarcados, windsurf, canotaje y otros deportes, y los amantes de la naturaleza emprenden safaris fotográficos y avistajes de fauna, como el que muestra la mayor colonia de loros barranqueros del mundo.

Al nordeste, en la ciudad de Las Grutas, las extensas playas están bordeadas por un increíble manto de caracoles y por un paisaje agreste que se corona con las aguas más cálidas de la costa nacional, ideales para el buceo deportivo y la pesca. Al sol de verano se alcanza una temperatura promedio de 30º, y el clima semiárido con escasas lluvias es ideal para sumergirse en los paisajes de San Antonio Oeste y Las Grutas, donde hay espacio tanto para el descanso como para la aventura. Costas, médanos y barrancas de arenas blancas y limpias son propicias para largas caminatas o paseos en cuatriciclos y sandboard.

Extensas playas de mar calmo, con acantilados de hasta de 8 metros de altura tallados por las olas en su incesante embestida cobijan las cuevas que dan nombre al lugar. Los acantilados deslumbran por su blancura y formas, al punto que se los ve como una pared modelada en arcilla, y estas playas también sirven de abrigo de los vientos patagónicos y para la pesca, el buceo y los avistajes de fauna, actividades que se coronan con la gastronomía regional de frutos de mar.

Siguiendo la ruta nacional 3 hacia el sur, a sólo 30 kilómetros de Sierra Grande, la villa costera Playas Doradas es un lugar mágico y silencioso para disfrutar de un descanso. Sus doradas superficies, efecto de la mezcla de cuarzo, sílice y conchilla molida, se acentúan en los atardeceres y amaneceres, cuando la luz es tenue y las aguas cristalinas completan el combo, punto de partida para visitar la naturaleza más virgen.

El sonido de la rompiente de las olas, el cantar de los pájaros costeros y la poca gente alrededor dan la combinación perfecta que buscan muchos viajeros entre deportes naúticos, juegos en la playa, torneos, clases de gimnasia aeróbica recreativa y hasta pesca.

Muy cerca, otras pequeñas playas como La Isla, La Bonita, Los Suecos, Las Casitas y Punta Colorada suceden a Playas Doradas en dirección sur y son de fácil acceso a través de un camino costero que tienta con extender la estadía.

A Río Negro se llega en avión al Aeropuerto Gobernador Castello, en Viedma, o al Internacional de Bariloche; en ómnibus o en auto, por la Ruta 3, 22, 251, 6, 250, 23, 40, 237 y 151.

  • Ver Mapa