Antofagasta y el cráter más grande del mundo

Un recorrido por el interior profundo de las tierras catamarqueñas. Disfrutá de lagunas de altura, un campo de piedra pómez, salares, espejos de agua llenos de flamencos, el volcán Galán y el cráter más grande del mundo.

La conformación geológica del planeta cambió en distintos momentos y continúa cambiando. Puede que sea un dato que todos conocemos, pero en la provincia de Catamarca esto se aprecia en directo, a través de sus salares, sus volcanes y sus elevaciones. La historia de la tierra, la puna y la naturaleza conforman un atractivo irresistible y Antofagasta de la Sierra es el sitio en donde emociona contemplar esos paisajes inmensos.

La estrella es el volcán Galán. Con sus 36 kilómetros de radio, es nada menos que el cráter más grande del mundo, incluso se lo recorre y conduce hasta las ruinas Incahuasi. Cada detalle de esta zona aumenta los atractivos para decidir ir. Camino al volcán hay tres lagunas de altura y, como si algo le faltara al espectáculo, allí anidan cientos de flamencos andinos rosados. Las postales impresionantes continúan: se atraviesa el salar de Antofalla, que es el más largo del país, y un campo de piedra pómez, producto de la lava solidificada del volcán Cerro Blanco, de 4660 m. Los ojos de los visitantes no encuentran el fin del paisaje y la sensación es la de estar en un espacio lunar. Como curiosidad, se contrasta con un sector negro típico del magma volcánico. El Salar del Hombre Muerto, las ruinas y respirar el aire puro lleno de orgullo marcan el final del recorrido, con un cielo que a la noche se siente al alcance de las manos.

Antofagasta queda a poco más de 500 kilómetros de la ciudad de San Fernando del Valle y el trayecto está lleno de sorpresas. Los ríos bajos y cristalinos dejan ver a las truchas pasar en sus recorridos y se presentan como vertientes frescas. Las vicuñas, dueñas de los caminos, acompañan a ambos lados de la ruta y nunca falta un restaurante donde parar a disfrutar una comida regional. Por último, cruzar El Peñón, un pequeño pueblo andino, suma momentos memorables a la experiencia.

Para comprender mejor todos estos atractivos, una visita al Museo mineralógico de la Puna muestra algunos de los minerales más importantes de Catamarca y el Museo del Hombre, en Antofagasta, resguarda momias de la cultura aguada.

Hay hoteles boutique, hosterías y casas de familia donde pasar la noche y desde ese punto la excursión tiene la particularidad de que se accede al volcán Antofalla por un campo de piedra basalto y las peñas coloradas (paredes de granito rojizo). Ya sea para una escapada o una semana de vacaciones, Antofagasta recibe a los viajeros con variedad de hospedajes y servicios gastronómicos de septiembre a mayo, en especial a partir de diciembre, momento ideal para acercarse. Es tanto atractivo que habrá que preparar los ojos, la cámara y el corazón para elegir por dónde dejarse llevar.

 

A Catamarca se llega en avión, al aeropuerto Felipe Varela; en ómnibus o en auto, por la ruta nacional Nº 60, la ruta nacional Nº 40 y la ruta provincial Nº 43; y hasta Antofagasta por la ruta nacional Nº 38.

 

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