Aventuras por los valles jujeños

La tranquilidad de esta provincia norteña hace una pausa para ofrecer movimiento y diversión. Senderismo, paseos en bicicleta, windsurf, pesca, parapente, tirolesa y muchas otras actividades sorprenden tanto como la Ruta del Tabaco y las tradiciones gauchas que incluyen cabalgatas, marcadas y pialadas.

Si en San Salvador de Jujuy existe la acción y diversión propias de una ciudad, cerca, a 22 kilómetros, también hay movimiento. Existen aventura y actividades en los valles para todo tipo de viajeros; así deportes, historia y gastronomía conviven entre cerros y una vegetación esmeralda que embellece el panorama.

Una de las sorpresas es la pesca. Jujuy es una de las zonas donde mayor cantidad de pejerreyes se concentran, por lo que muchos llegan en busca del desafío del pique en un entorno silencioso y gentil. Esto se combina con paseos en bote y una buena comida frente a los espejos de agua, que puede ser un picnic de productos regionales o el mismo pejerrey si se tuvo suerte.

Los más activos sumarán una tarde de rappel en San Antonio o una cabalgata por el Camino Real, pasando por diques y cascadas. Seguir con el agua es posible mediante los deportes acuáticos, especialmente en los meses de calor cuando un chapuzón es tan gratificante como sentir la brisa en el cuerpo en medio de una travesía en kayak o unas horas de windsurf, que seguramente termina muchas veces en zambullidas y risas.

Los campos de vegetación acompañan los diferentes momentos de una caminata o un paseo en bicicleta y ni hablar del parapente, que regala vistas increíbles del paisaje de una manera que verán sólo los que se animen. Lo mismo sucede en las tirolesas, entre los árboles añejos, las aves y el cielo azul. Un día al aire libre alcanza para hacer mucho y una escapada saca la presión de tener que elegir entre tantas opciones.

Las actividades gauchas aportan su granito de arena para sumergir a los viajeros en la identidad local. Vivir las tradiciones que mantiene gente oriunda de la zona a través de los años conmueve y llena de respeto, a la vez que se admiran las vestimentas típicas, se disfruta la música y, si se tiene suerte, hasta es posible cruzarse con una celebración. Los sitios históricos ayudan a comprender esta parte del pasado y lo suyo hace la comida. Un quesillo con miel de caña o el sabor de unos buñuelos recién hechos completan la sucesión de momentos que quedarán grabados en la memoria. Quienes aprecien la gastronomía querrán sumar entonces la ruta productiva, para visitar cosechas de vino, frutillas y hortalizas. Arrancar las frutas directamente de la planta para degustarlas y sentir los aromas es una experiencia única, al igual que probar dulces artesanales o recorrer la Ruta del Tabaco, donde los aromas de las hojas secas y el proceso de elaboración interesarán a más de uno.

Una buena noche en una hostería o una cabaña en Los Diques y El Carmen; o en los hoteles de Perico, San Antonio y San Salvador de Jujuy completarán esta experiencia que le pone ritmo a una de las provincias más calmas del país.

 

A Jujuy se llega en avión, al aeropuerto Gobernador H. Guzmán, en ómnibus o en auto, por las rutas nacionales Nº 9, Nº34, Nº 40 y la Nº 52.

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