Bañado La Estrella, maravillas de un humedal infinito

El tercer humedal más grande de Sudamérica invita a navegaciones en medio de árboles y enredaderas sumergidas. Aprendé todo lo que cobija este paraíso junto a la comunidad Pilagá, originaria de la zona.

El paisaje frente a los viajeros es un cuadro surrealista. Pareciera que un bosque quiere emerger desde las profundidades y los colores de la vegetación se hunden en el agua brillante generando una combinación única. Sucede en el Bañado La Estrella, el tercer humedal más grande de Sudamérica, a 45 kilómetros de la localidad de Las Lomitas.

Allí, los visitantes aprenden que la magia de la postal se debe a los desbordes del río Pilcomayo, que lo mantiene inundado la mayor parte del año -de abril a septiembre- y comienzan hacer preguntas sobre el fenómeno natural, curiosos ante tanta belleza.

Al bañado se llega mediante excursiones o en vuelo privado. La tranquilidad que provoca ver el paisaje por primera vez es un tesoro que cada uno va a guardar para siempre. Al adentrarse, ya comienzan a aparecer las sorpresas: cientos de especies de aves que habitan la zona hacen su entrada triunfal y los colores rojo fuego del atardecer se ven recortados a contraluz por las siluetas de la vegetación.

En familia, se disfruta del sonido de las aves acuáticas rompiendo el silencio y, mientras surge una variedad de tonos verdes que imprimen en el fondo del agua los árboles y las enredaderas. 

Un espectáculo natural semejante no se ve todos los días, así que hay que intentar abarcarlo hasta donde llega el horizonte, lo que resulta casi imposible, son 400 mil hectáreas atravesadas en parte por el Trópico de Capricornio. Es  una inmensidad sublime.

Durante los cinco a diez días que dura el viaje, dentro del bañado los visitantes se hospedan en un refugio ecológico, el camping o, a 45 kilómetros, en la localidad de Las Lomitas, donde hay mayor infraestructura de servicios. También (contactándose con el ente de Turismo Provincial) hay quienes duermen en un albergue dentro de la comunidad Pilagá. Este pueblo ayuda a los viajeros a interpretar el paisaje a través de sus relatos, demostraciones de costumbres, artesanías y alimentos. Se disfruta así de la cultura de los pueblos originarios, se aprecia la diversidad de la fauna, la naturaleza virgen y la flora infinita.

 

A Formosa se llega en avión, al aeropuerto El Pucú, en ómnibus o en auto, por la rutas nacionales Nº 11 y 81 y la provincial Nº3.

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