Bienal Internacional de Esculturas en Resistencia

La ciudad de Resistencia es sede cada dos años de la Bienal Internacional de Esculturas, que se realiza en el mes de julio a cielo abierto y permite admirar por siete días en directo cómo artistas de todo el mundo dan forma a sus obras. Más de 200 mil personas disfrutan de esta manifestación que crece edición tras edición demostrando por qué es la fiesta del arte por excelencia.

La cantidad de gente es asombrosa. Basta con verla para sospechar que, más que de un encuentro de arte, se trata de una fiesta popular. Es la Bienal Internacional de Esculturas de Resistencia y, además del certamen principal, hay mucho por ver en una completa agenda cultural: concursos complementarios, ferias de artesanías, espectáculos musicales y danza.

No importa día ni horario, siempre hay algo nuevo para ver: obras de teatro; títeres; intervenciones de artistas que recorren la totalidad del predio sorprendiendo a grandes y chicos; recitales en vivo; presentaciones estelares para todos los gustos que hacen que el arte amateur y el consagrado convivan en un lugar mágico.

Recorrer el MusEUM, la zona en la que trabajan los escultores delante del público, permite acercarse a la magia de la creación. Dar una vuelta inmersos en seguir los procesos creativos para luego volver al lugar del inicio hace posible apreciar cómo continúa la primera escultura admirada. Pareciera imposible que vayan a terminarla en una semana; y si se pregunta al autor de la pieza posiblemente mirará con cara de que se metió en una misión imposible. Pero ese es el desafío de la Bienal: trabajar a pesar de las condiciones del clima y de los inconvenientes que vayan surgiendo.

Es estar en el taller de los mejores artistas del mundo; se ven qué herramientas utilizan y cómo las agarran, a tal punto que parecen una extensión de sus manos. Seguramente los espectadores van a debatir entre ellos y elegir cada uno a su escultor favorito; votarlo para que gane la edición y hasta hacerle campaña por las redes sociales. Todo es parte de la magia de la Bienal.

Sólo hay que relajarse y admirar el certamen, sentir el aroma de los materiales que se utilizan y escuchar el ruido de las herramientas trabajando, mientras se degusta algún manjar regional.

Apenas finaliza el evento, la ciudad se pone en marcha para volver a celebrar al cabo de dos años este espectáculo único. En la misma medida, centenares de escultores de todo el mundo comienzan a inscribirse para la rigurosa selección que los llevará a ser parte de los concursantes en la Bienal siguiente. Se convierte en ritual vivir esta experiencia y afloran las ganas de volver a la Capital Nacional de las Esculturas.

 

A la provincia de Chaco se llega en avión, al Aeropuerto Internacional Resistencia, en ómnibus o en auto, por la Ruta 11 o la 16.

  • Ver Mapa

Experiencias Relacionadas