Blanco invierno en Mendoza

En Mendoza la nieve está al alcance de todos, en las montañas, en los centros de invierno y a la vera de la ruta. Esquí, gastronomía local y un sinfín de aventuras en el marco único de los Andes.

Jugueteando, los copos de nieve van cayendo. De a poco, las montañas y los techos se cubren de un manto blanco y la postal se vuelve un cuento. Son las primeras nevadas; llegó el invierno, y con él un abanico de posibilidades que hay que aprovechar de junio a septiembre; serán cuatro meses para el recuerdo, sea en una escapada de tres días o, lo más recomendado, una semana.

En medio de las montañas, Las Leñas, Penitentes, Vallecitos y Los Puquios inauguran sus temporadas para cobijar a los viajeros entre los blancos y azulados de la nieve y los tonos rojizos de los atardeceres, más el fuego de los hogares que los mantendrá abrigados.

Los centros invernales y los parques de nieve mendocinos son sinónimo de familia y amigos, se preparan para recibir a miles de visitantes que cada año aguardan la llegada de las primeras nevadas, y todos tienen actividades para vivir y disfrutar sus vacaciones intensamente.

Entonces sí, alguien descubre la sensación de tocar la nieve por primera vez, otros se acercan con curiosidad para dar tímidos pasos en esquí, están los que bajan una pendiente a toda velocidad sintiendo el viento en la cara y también quienes eligen admirar el paisaje a través de un cristal, frente a un hogar a leña, degustando un chocolate caliente. Hay momentos en los que todos coinciden: en una cabalgata en familia o con amigos a través de la tierra nevada, tomando una sopa caliente y reparadora entre aventura y aventura o sentados alrededor de la mesa después de un día de acción, disfrutando de una cazuela de cordero o de una trucha a la parrilla junto a un buen vino mendocino.

De día el paisaje cordillerano se luce bajo el sol e invita a la diversión y la superación personal, ya sea haciendo un muñeco de nieve o encarando una nueva pista. De noche, el cielo estrellado conecta con otra parte de la naturaleza e inspira el relax merecido después de horas de acción. La nieve está al alcance de todos y transforma el panorama de los cerros. El clima seco y cálido acompaña y anima a vivir el invierno de una forma única.

A Mendoza se llega en avión al aeropuerto internacional El Plumerillo, en ómnibus o en auto, por las Rutas Nacionales 7 y 40; desde allí acceder a los centros de nieve en auto o micro.

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