Buenos Aires, un mundo de paraísos pesqueros

Amateurs o profesionales, los amantes de la pesca pueden encontrar en Buenos Aires una variedad de escenarios increíbles para desplegar sus técnicas: desde lagos y ríos, hasta arroyos y la costa atlántica.

La jornada comienza temprano, idealmente con el amanecer o, más aún, al preparar todo lo necesario el día anterior: cañas, equipos, carnadas. En un río, en una laguna o en el mar, desde la costa o embarcados, hay muchos destinos donde probar suerte con la pesca en la provincia de Buenos Aires.

La región cuenta con más de 1500 lagunas de variada extensión y profundidad, espejos que van desde las 40 hectáreas hasta las 12000 o más, algunos permanentes y otros temporarios. Esto hace que todo el año haya nuevos desafíos por descubrir, desde Chascomús, Lobos y San Miguel del Monte hasta Guaminí y Salada Grande o Mar Chiquita, que con su salida al mar permite obtener ejemplares de lenguado, lisa y el clásico pejerrey. En cada lugar está la invitación a perfeccionarse en el deporte, pero también a que los viajeros encuentren conexión con ellos mismos y con amigos, entre mates y anécdotas.

Los ríos y arroyos son otro escenario natural ideal para pescadores en busca de un remanso. La provincia de Buenos Aires cuenta con la cuenca más importante de la región -el Delta del Paraná y del Río de la Plata-, y se suma el río Salado entre la infinidad de posibilidades de menor tamaño, pero también atractivas por sus particularidades: el grato silencio, la música tenue del agua chocando en las embarcaciones y el aire puro que llama a respirar profundo. En el Río de la Plata, fuera de la zona industrial, pican bogas, armados, dorados y surubíes, mientras que en los demás ríos nadan pejerreyes, carpas y otras especies y, en Sierra de la Ventana, truchas.

Pescar desde un muelle, en la playa o embarcados en el litoral del Océano Atlántico lleva a vivir otro paisaje completamente distinto. La costa incita a hundir los pies en la arena, el frío del mar pide un abrigo y las olas presentan otro tipo de desafío. Hay corvinas rubias y negras de hasta 20 kilos, pejerreyes, palometas y, si la pesca es con embarcación, se encuentran especies como pez limón, mero, salmón de mar, pez azul, brótola, róbalo e incluso tiburones de más de cien kilos, especialmente en el pueblo de San Blas, uno de los mejores pesqueros de mar de nuestro país.

Lo común en toda la provincia es nutrir la paciencia y descansar hasta sentir algún movimiento en el agua, identificar el pique, pegar el tirón, empezar a recoger y sentir la satisfacción de poder terminar el día habiendo alcanzado la meta.

En un día, una escapada o una semana dedicada a la pesca, los aficionados y los profesionales van a encontrar en estos espacios paraísos para practicar y relajarse, siempre en contacto pleno con la naturaleza.

 

Los puntos de pesca de la provincia de Buenos Aires son de fácil acceso en auto y ómnibus por Rutas Nacionales y Provinciales, y en algunos casos, como Mar del Plata, en avión, vía el aeropuerto Astor Piazzolla.

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