Cascadas y saltos encantados

Entre vegetación frondosa y tierra rojiza se descubren las caídas de agua más hermosas que puedas imaginar. Todo en medio del canto de los pájaros, lloviznas refrescantes y aire puro.

Las irregularidades del terreno misionero se combinan con grandes cauces de agua y regalan un sinfín de saltos encantados. Hay arroyos y cascadas escondidas que llaman a los visitantes, que sin dudar se quieren aventurar a entrar en la selva, para relajarse y conectarse con la naturaleza.
Rememorando los cuentos de Horacio Quiroga que leíamos de niños, decenas de caídas de agua aparecen en medio del follaje, se respira aire puro, se oye el piropeo de los pájaros y el avanzar de infinidad de gotas hacia abajo.
El Salto Encantado es el principal atractivo del Parque Provincial que lleva su nombre y protege 13.227 hectáreas. Los visitantes quedan maravillados ante este fenómeno natural y, gracias a los guías, comprenden que el accidente geográfico nace en el arroyo Cuña Pirú (“mujer falca”, en guaraní), corre encajado y atraviesa la reserva. Sus aguas cristalinas son las artífices de los paisajes pintorescos que se observan a lo largo del recorrido, así que no está de más agradecerle por tanta belleza.
Por los senderos hay cientos de especies de árboles y plantas por reconocer. La zona es refugio de más de treinta especies de mamíferos y el hogar de más de doscientos tipos de aves, gracias a los numerosos microambientes generados por los afloramientos rocosos y la constante llovizna de las cascadas. La biodiversidad misionera se manifiesta en los matices de verde que contrastan con la tierra colorada, el aroma de sus flores y los sonidos del monte.
En el camino se descubren diferentes vistas del Salto Encantado y otras caídas de agua, de menor altura pero cada una con su belleza particular, tales son los casos del Salto Escondido, la Olla, la Cascada el Picaflor y el Salto Acutí. Bajando hasta el pie de la cascada mayor por una escalera serpenteante de 375 peldaños, se siente que el sonido del alud es cada vez más fuerte a medida que se avanza. En el salto, el agua cae de una altura de sesenta metros y choca con fuerza sobre un paredón natural de rocas. Es impresionante la energía de la naturaleza y el despertar mágico de la selva.

A Misiones se llega en avión al aeropuerto Cataratas del Iguazú o al Libertador General de San Martín, en ómnibus o en auto, por la Ruta 105. Para acceder a Salto Encantado se continúa por la Ruta 14.

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