Córdoba, tierra de festivales

Del folklore, de la doma, de la cerveza, de la papa, de los alfajores, del rock y de las peñas. Los cordobeses tienen fiestas para todo y se les agradece. Entre bailes, música en vivo, gastronomía regional y paisajes imponentes, nada puede fallar.

Cada año los acordes de las guitarras, el canto, la danza, la jineteada y la doma se preparan para iniciar la temporada de celebraciones en Córdoba. Jesús María, con su Festival de Doma y Folklore, y Cosquín, con el Festival Nacional del Folklore, lucen dos de los espectáculos de música regional más importantes de América Latina. Las clásicas y esperadas voces “Noches de jineteada y canto” y “Aquí Cosquín” dan rienda suelta a la alegría y los festejos en la provincia.

Durante todo el año hay algo que amerita un brindis por toda la región, y siempre la comida local y la música aportan lo suyo para alimentar los días y las noches. El baile se extiende durante horas, la picardía cordobesa flota en el ambiente y siempre hay un río cerca donde refrescarse y descansar, antes o después de la fiesta.

Los amantes del folklore sacan a relucir sus pañuelos y habilidades para las danzas tradicionales en Cosquín y Jesús María, donde tienen la posibilidad de ver a los nuevos y consagrados exponentes del género. En Santa María de Punilla, la versión rock del Cosquín convoca a miles de jóvenes y fanáticos, en el festival de rock más federal del país. Y las colectividades hacen gala de todas sus tradiciones en Alta Gracia. Los cordobeses se lucen como anfitriones siempre con alguna excusa para seguir la fiesta y es así que el zapateo de los gauchos suena en todo Laborde cada vez que comienza la Fiesta Nacional del Malambo y en Villa María el Festival de Peñas, que rinde homenaje a esos espacios donde tantos argentinos comparten momentos inolvidables repletos de identidad.

Llena de historia, la Algarrobeada -en Cerro Colorado- rinde tributo al trabajo mancomunado tal como lo llevaban a cabo los pueblos originarios comechingones y sanavirones. Aquí los habitantes cosechan el fruto del árbol, ofrecen artesanías y festejan con música en vivo.

La gastronomía también tiene sus espacios, que invitan a miles de personas a saborear de los mejores productos locales. Cerveza, masa vienesa y chocolate alpino gozan de sus fiestas en Villa General Belgrano en medio de tirolesas y atuendos típicos; La Falda –donde además se realiza la Fiesta Nacional del Tango- atrae a los amantes de lo dulce con la Fiesta Nacional del Alfajor y los adeptos a lo salado tienen la del salame en Oncativo, el trigo en Leones, la papa en Villa Dolores y el popular choripán en Córdoba Capital.

En cada una de las fiestas hay actividades complementarias, exposición y venta de productos, charlas, degustaciones y espectáculos, y la magia comienza días o hasta meses antes de la inauguración oficial. La emoción se siente ya al saber quiénes van a tocar en vivo y al conseguir las entradas y continúa aún semanas más tarde, cuando se ven las fotos del evento o se recuerdan anécdotas entre amigos.

La cultura cordobesa y las tradiciones locales son manifestaciones del arte popular que contagian a los viajeros y se viven con gran arraigo cultural, intercambiando valores y costumbres. Hay algunas más jóvenes y otras con más historia. Cada fiesta surgió de manera espontánea y se mantienen a consciencia. Se preparan durante todo el año con un comité en el que cada integrante hace su aporte para que miles de personas la pasen bien. Y así sucede, porque cualquiera agarra una guitarra y sale a bailar a la calle. Los espectadores son parte de la dinámica de cada evento, tanto como los paisajes de las sierras.

A la Ciudad de Córdoba se llega en avión al aeropuerto Ingeniero Ambrosio Taravella; en ómnibus o en auto, por la Ruta 9.

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