Corrientes, emoción por los caminos de nuestros próceres

La historia de la Argentina se revive en esta provincia del litoral en donde los caminos de Manuel Belgrano en la Campaña del Paraguay y la cuna de San Martín en Yapeyú reciben a los viajeros con el encanto del pasado.

Transitar el camino que con sacrificio recorrió Manuel Belgrano entre 1810 y 1811 por Corrientes es una experiencia intensa, cargada con la emoción que implica revivir los pasos del nacimiento de la patria. Cada argentino se conmueve y ahonda en su identidad al descubrir los episodios ocurridos en lugares históricos y lo mismo sucede en Yapeyú con José de San Martín, al estar frente a la cuna humilde de quien sería más tarde el libertador de América.

Nueve son las localidades por las que Belgrano trazó su paso: Curuzú Cuatia, Solari, Mercedes, Capitá Mini – Caa Guazú, Yaguareté Corá, San Miguel, Loreto, Villa Olivari e Ituzaingó. Cada una tiene su particularidad  y en todas se aprende algún episodio de la rica historia que encierra la Campaña del Paraguay. Los lugareños -hospitalarios, generosos y patriotas- reciben amablemente a los visitantes en sus pueblos y siempre hay alguien que comparte una anécdota.

Al transitarlas, Belgrano bordeó los Esteros del Iberá rumbo al Paraguay para crear la bandera nacional, fundar pueblos y alistar a una tropa improvisada que se nutría del espíritu patriótico y las ansias de consolidar la libertad americana: esa fuerza permanece en la región.

Así, la vida silvestre se mezcla con el pasado y los aires de liberación. Aves, monos aulladores y otros pobladores acompañan la travesía y los pastizales, embalsados, pajonales, cañadas, montes y arbustos brindan una tranquilidad única.

La sorpresa al vivenciar entornos de otras épocas remonta al pasado a los viajeros, y la naturaleza reconforta tanto como aprender a superar las dificultades del camino de Iberá. Al cruzar el río Corrientes en balsa llega la adrenalina, con la compañía constante de la flora y la fauna de la zona. Con sus colores y su canto sutil, las aves pasan ágilmente de rama en rama para luego perderse en la espesura y los carpinchos imperturbables, confiados y serenos parecen esculturas posadas en cada rincón. De vez en cuando, aparece a lo lejos un ciervo de los pantanos y los visitantes se conmueven y corren a agarrar sus cámaras de fotos, pero son escurridizos. Cada lugar tienta a captar imágenes para llevarse lo mejor de la experiencia.

El viaje continúa en la localidad de Yapeyú, donde conocer la casa natal de José de San Martín, el Padre de la Patria, es otra experiencia fuerte y conmovedora. Los visitantes casi sienten el llanto del niño naciendo y sus pasos en el camino real que atraviesa los Esteros. En un campamento se reviven las actividades de antaño y los viajeros rememoran el sentimiento patriótico mientras saborean la comida regional, cabalgan bajo el sol caliente y la humedad del pajonal, o disfrutan el cielo rojo del atardecer tanto como la suave brisa de la noche.

La pequeña reducción Jesuítica “Nuestra Señora de los Reyes Magos de Yapeyú”, que fue dirigida por Don Juan –padre de San Martín–, emociona por su simpleza, y el contraste con una frondosa arboleda, la tierra roja y el sonido del río y de los pájaros es inolvidable.

Ante la mirada atenta de los visitantes, cada elemento cuenta un fragmento de la historia: las texturas de las lanas curuzucuateñas, los agresivos espinillos, las frescas aguas cristalinas de los esteros y el río, las frutas silvestres y los cueros que sirvieron de arreos, monturas y lazos o para hacer embarcaciones frágiles con las que cruzar arroyos; todos narran parte de los acontecimientos que llevaron a la Argentina a ser lo que es.

Cabalgatas, museos y hasta la actividad que permite ser granadero por un día completan el viaje. En los comedores y restaurantes los viajeros conversan animados sobre todo lo visto, mientras degustan carne de ovejas y vacunos silvestres, dulce de mamón y ñangaripy, zapallo, arazá y cítricos. Es todo disfrute y conocimiento en pleno litoral argentino.

 

A Corrientes se llega en avión, al aeropuerto Doctor Fernando Piragine, o vía Chaco, al aeropuerto Resistencia (a 17 kilómetros de Corriente por autopistas), por el Puente General Belgrano. También en ómnibus o en auto, por la Ruta 1, 16 y 14. A Curuzú Cuatiá se llega por la Ruta 119 y a Yapeyú por la 14.

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