Desafío dorado en Isla del Cerrito

La pesca deportiva del dorado está a la orden del día entre la exuberante vegetación chaqueña y los increíbles atardeceres para disfrutar en familia o con amigos.

Recomendado por los lugareños, siempre se llega a dar con un baqueano conocedor del río y poseedor de un gran capital en su haber: buenos datos. Con su ayuda, los viajeros bajan la lancha por un riacho que los conduce hasta el Paraná y se encuentran rápidamente con una sorpresa agradable: después de navegar un río tan angosto rodeado de frondosos árboles, el Paraná parece un océano.

Al llegar, la zona impacta por sus remolinos, la fuerte correntada y el encuentro con el río Paraguay. El espectáculo visual es maravilloso, sus aguas son marrones y no se mezclan con lo cristalino del Paraná, dando a los visitantes la sensación de dos ríos distintos que corren en paralelo hasta perderse en el horizonte.

A unos cincuenta metros de la costa chaqueña se apaga el motor para navegar “a camalote”. Así, entre el silencio y la conexión con ese maravilloso entorno se espera el primer pique, que seguramente no tardará en llegar. Quizás las primeras veces, a pesar de los esfuerzos gane el dorado, pero no importa, pronto llegará el segundo y entonces sí se lo podrá apreciar, ver que mide más de 70 centímetros, sacar unas fotos y vivir el momento cumbre: la magia que se da cuando el pez se sacude en el agua y se vuelve a perder en el río.

Entre más piques, charlas y anécdotas -a veces poco creíbles-, el tiempo pasa y llega la tarde con su colorido paisaje donde el rojo, el verde y el azul predominan. Al regresar al campamento se enciende el fuego, las conversaciones y las risas siguen mientras se degusta una picada y se preparan las cañas para una pesca variada de costa hasta el amanecer.

La isla cuenta con una importante infraestructura en cuanto a hospedaje y bajadas de lanchas, que brindan todo lo necesario para asistir a los pescadores que llegan hasta el lugar.

Cada año, en septiembre, la Isla del Cerrito se vuelve escenario de la Fiesta Grande del Dorado, que en su edición 2014 reunió casi 500 lanchas batiendo récord de embarcaciones y cantidad de piezas atrapadas. Volver en esa fecha para sumarse al desafío es una opción tan válida como seguir practicando continuamente; en este paraíso todo tiene su encanto.

 

A la provincia de Chaco se llega en avión, al Aeropuerto Internacional Resistencia, en ómnibus o en auto, por la Ruta 11 o la 16. Desde allí, a la Isla del Cerrito se accede desde la rotonda sobre esa misma ruta, próxima a la estación de peaje del puente General Belgrano, y luego recorriendo 35 kilómetros al norte, mayormente de ripio en buen estado. Otra forma de llegar es la vía fluvial, a través de servicios de traslados en lancha, una opción diferente para quienes buscan un plus de aventura.

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