Desafío y aventura en las aguas dulces de Buenos Aires

Pesca, picnics, deportes acuáticos, siestas, guitarreadas. Todo es posible en los ríos y las lagunas de la Provincia de Buenos Aires, en donde en familia o con amigos se pueden vivir escapadas ideales para olvidarse del estrés cotidiano.

Toda la Provincia de Buenos Aires está surcada por ríos y lagunas. Entre el campo y las sierras, para pescar, descansar o hacer un picnic, los espejos de agua se alzan como remansos siempre dispuestos a recibir a los viajeros. Es un patrimonio único; un tesoro que en un fin de semana recarga las pilas, saca el estrés, contagia su magia y hace fluir las horas para que los visitantes se vayan más livianos.

Bragado, Lobos, Chascomús, Bolívar, Berisso, Junín, Lobería, Alberti, Arrecifes, Adolfo Alsina, Patagones, Castelli, Coronel Dorrego, Dolores, Ensenada, General Belgrano, General La Madrid, General Lavalle, San Cayetano, Guaminí, Las Flores, Lincoln, Luján, Magdalena, Maipú, San Miguel del Monte, Navarro, 9 de Julio, Punta Indio, Quilmes, General Paz, San Isidro, San Vicente, Trenque Lauquen, 25 de Mayo, Vicente López, Villarino, Balcarce, Lezama. A todos estos puntos hay que arrimarse con el equipo de mate en el pequeño equipaje.

Un balneario relajante, una conversación entre amigos o en familia, un juego de cartas o una lectura bajo el sol. Una guitarreada y una caminata o, si hay ganas de entrar en acción, alguna actividad náutica como kitesurf, windsurf, remo o kayak. Todo está al alcance de los viajeros.

El cambio de aire es rápido, pero, por suerte, el tiempo transcurre lento. El sonido del agua chocando contra la orilla, el canto de los pájaros y alguna mariposa que pasa marcan los segundos y distribuyen paz. Para alcanzar esa calma sagrada, muchos eligen la pesca, desde la costa o embarcados, con aparejo o trolling. Abundan los pejerreyes, las tarariras, las lisas, los bagres, las carpas y las bogas; hay muchos clubes, pesqueros e incluso cotos que organizan torneos anuales, una buena excusa para viajar y alquilar un bote, una lancha y hasta todo el equipo de pesca.

Los alojamientos son para todo bolsillo, desde campings hasta estancias, y la gastronomía local y la vida nocturna acompañan la escapada. A la noche, un asado en la parrilla del camping con nuestros seres queridos o salir a recorrer la ciudad son las opciones antes de dormir con un cansancio divino, arrullados por la brisa.

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