Descanso y aventura en áreas naturales mendocinas

Gran cantidad de áreas naturales protegidas hacen de Mendoza un paraíso para descansar y emprender aventuras. Montañas, volcanes, desiertos y oasis son sólo algunos de los paisajes que se lucen a lo largo y lo ancho de la provincia.

Un escape de la rutina es bienvenido en cualquier época del año. Refrescarse en un espejo de agua, tocar la nieve, respirar el aire puro que corre entre montañas o pisar el pasto descalzo, son accesos directos a una sensación de libertad que siempre hace bien y Mendoza está llena de todo eso.

La relajación es inmediata de cara a la cordillera. El ritmo propio de la provincia ayuda a bajar las revoluciones y sólo queda entregarse al descanso y disfrute en contacto con el entorno.

Las opciones son muchas: alguna aventura de gran despliegue físico, una caminata tranquila, un picnic en medio de un valle con el sonido del agua de deshielo cayendo de fondo o avistar la flora y fauna propia del paisaje montañoso y el desierto. Mendoza cuenta casi con una veintena de áreas naturales protegidas y eso ofrece la posibilidad de elegir si se visita un volcán, o pasar el día en una laguna, o en medio de un bosque de algarrobos y chañares,  tan añosos que impactan al visitante. La variedad de accidentes topográficos provoca que las rocas con sus diferentes colores marquen distintos entornos y juegos de sombras. El zumbido del viento zonda recuerda lo salvaje de la naturaleza y ante cada postal con sus detalles, los viajeros se sienten rodeados por una majestuosidad que sorprende.

Los gentiles pobladores siempre están dispuestos a contar alguna historia y los guías a ayudar a entender el entorno, en constante mutación por el paso del tiempo. El aroma a tierra y jarilla regala momentos únicos e irrepetibles y hay que vivirlos a pleno, porque mañana cambiarán de colores.

 

A la provincia de Mendoza se llega en avión al Aeropuerto Internacional El Plumerillo, en ómnibus o en auto, por la RN 7 o la RN 40.

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