Días de tranquilidad en el campo entrerriano

Tareas rurales, comidas campestres, travesías a caballo o por el arroyo. Las estancias y casonas del Litoral son un paraíso natural donde descubrir costumbres y tradiciones de siglos atrás que aún se mantienen vivas.

Recorrer escenarios completamente naturales a caballo; disfrutar de un paseo por parajes inigualables; gozar de excelentes servicios rurales y alojamientos inmersos en diferentes espacios plenos de verdes; probar los sabores regionales... Todo eso encierra una escapada por los campos entrerrianos.

Visitar estos pagos asegura entrar en el reino de la recreación, inmersos entre estancias y casonas antiguas que ponen en valor el legado de los primeros inmigrantes en estas tierras del litoral. El trabajo del campo se presenta como una posibilidad de distensión y aprendizaje y todos los que llegan hasta aquí encuentran en cada tarea espacios para el disfrute y el relax, trabajando incluso con herramientas ancestrales jamás usadas por algunos.

Las tradiciones de la zona que se conservan hace un siglo, o más, se atesoran y se vivencian a cada minuto aquí. Las estancias parecen detenidas en el tiempo e invitan a indagar en un pasado lleno de armonía y aire puro que se refleja incluso en los detalles.

Los viajeros madrugan sin esfuerzo porque se acoplan rápidamente al ritmo de la naturaleza. El canto de las aves marca el paso de las horas, que parecen correr más lentas que en otros lugares. El sol entra por la ventana e invita a salir afuera a disfrutar las bondades del aire libre. Un desayuno campero llena de energía a los visitantes que, ya satisfechos, se suman a ayudar en las tareas del campo. Alimentan a los animales, recorren los caminos rurales, cosechan los frutos de la tierra y hornean pan casero en grandes cocinas familiares. La hora de la siesta resulta ideal para dormir un rato o emprender una pequeña travesía en piragua por un arroyo y algunos se quedan allí hasta el atardecer, para ver el ocaso en medio de ese paisaje soberbio. Antes de la cena, unos quesos y unos salames artesanales se degustan en medio de charlas y leyendas; la comida casera es el broche de oro del primer día de una escapada o unas vacaciones a puro relax que continuará a la mañana siguiente.

Todos los establecimientos y estancias prometen algo en común: paz, tranquilidad, silencio y naturaleza en cualquier momento del año.

 

A Entre Ríos se llega en avión al aeropuerto General Urquiza; en ómnibus o en auto, por la ruta provincial Nº 39, y por las rutas nacionales Nº 127, Nº 12 y Nº 14. El parque nacional El Palmar se encuentra sobre el Km 199 de esta última ruta.

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