En busca de las aves en Santa Fe, pura conexión natural

Paisajes agrestes y salvajes son hábitat de cientos de especies de aves que se lucen en diferentes puntos de la provincia litoraleña. Desde charlatanes hasta flamencos, vale la pena preparar la cámara y embarcarse en la aventura.

Siete sitios Aica (Áreas Importantes para la Conservación de las Aves), dos sitios Ramsar -reservas de agua importantes para las especies de aves acuáticas- y diecinueve áreas protegidas. La provincia de Santa Fe es un paraíso indiscutible para los apasionados de los avistajes en espacios hídricos y el combo litoral se completa con leyendas populares y gastronomía regional.

La conexión natural está al alcance de la mano en esta provincia de pastizales, monte y humedales que permite disfrutar de especies tan diversas como los charlatanes, que se asientan un tiempo cada año en la zona de San Javier, hasta flamencos rosados que pasan por la Laguna Melincué antes de seguir viaje hasta los andes peruanos. El investigador Florian Paucke describió a las primeras aves de la Argentina en este lugar y desde entonces cada vez más viajeros son adeptos al espectáculo natural que se brinda en la región. Por la provincia pasan estudiosos de todo el mundo y también curiosos que desean aprender las herramientas para disfrutar al máximo de las aves de la zona, cuidar el ecosistema y adquirir conciencia sobre el conservacionismo.

La energía de la búsqueda se acompaña con amaneceres de película y el brillo que provoca el rocío. El silencio profundo es interrumpido sólo por el canto de los pájaros que atraen a los visitantes como sirenas y entre los pastizales que rozan la piel y la tierra húmeda que cede a los pasos, el acercamiento se achica cada vez más. La satisfacción del encuentro es inigualable. Las cámaras de fotos disparan tanto como pueden y los viajeros se llevan con emoción alguna pluma que encuentran o hasta tocan un nido.

Por las noches, en una salida mensual junto a un club de observadores, se es testigo de otro clima completamente diferente: los insectos, las ranas y el movimiento oculto de los mamíferos crean un ambiente único que se corona con el canto estremecedor de las aves nocturnas.

Todo el año se practican avistajes y el momento de esplendor llega de septiembre a noviembre, meses de migraciones y anidadas. Basta una escapada para sumergirse en los pastizales y emprender la aventura.

 

A Santa Fe se llega en avión, al aeropuerto Islas Malvinas o al Sauce Viejo (a 15 kilómetros de Santa Fe de la Vera Cruz). También en ómnibus o en auto, por la Ruta 33, 34 u 11.

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