Esquel, una forma diferente de vivir la montaña

En la provincia se vive una de las temporadas de nieve más extensas del país; las pistas de esquí, la gastronomía local y el té galés se reúnen en medio de un paisaje de montañas y valles que parece de cuentos.

Vivir la nieve en Esquel tiene algo particular. Esa ceremonia familiar o entre amigos que significa levantarse temprano, desayunar y prepararse para aprovechar todo el día en las pistas de esquí, se combina con las costumbres galesas y la vista panorámica que regala el Centro de Actividades de Montaña La Hoya. Muy cerca de la ciudad –a sólo 13 kilómetros- el manto blanco permite que cualquiera conozca la nieve sin demasiados rituales, en una de las temporadas más largas del año en el país, que se extiende de junio hasta mediados de octubre.

Sea en las pistas de esquí de diferentes niveles de dificultad, en la confitería o apenas donde se pueda armar un muñeco de nieve sin molestar a nadie, el paisaje se disfruta desde cualquier lugar, no hace falta ser deportista o experto, sino tener ganas de pasarla bien en una escapada invernal que acerque la diversión y el descanso. Aprender esquí o snowboard en clases para niños o personas mayores es una posibilidad, tanto como tomar un chocolate en la calidez de un espacio cerrado o jugar con los chicos, sintiendo la nieve en las manos. Con suerte, puede presenciarse la mágica escena de cuando nieva sobre la ciudad.

Al mediodía o a la hora de la cena, la experiencia se combina con la mejor gastronomía regional: truchas, frutas finas y los clásicos chocolates de elaboración propia ayudan a sobrellevar las bajas temperaturas necesarias para que la nieve se mantenga.

Tanto Esquel como el cercano pueblo de Trevelin cuentan con alojamientos donde hospedarse, siendo las más habituales las cabañas. Toda la zona tiene su encanto, y el entorno nevado se combina con el disfrute de la cultura galesa en las calles, en la gastronomía y en el famoso té galés, que se degusta como las tradiciones lo indican en diferentes casas especializadas. También es un paseo obligado el recorrido de tres horas (ida y vuelta) en La Trochita, el viejo expreso patagónico que, lleno de historia y detalles pintorescos, permite ver paisajes de montaña entre valles nevados. A la noche, sólo queda disfrutar de los bares y restaurantes antes de acostarse a dormir para recuperar fuerzas, porque aún quedan días por delante para vivir la nieve. 

 

A Esquel se llega en avión, al aeropuerto Brigadier General Antonio Parodi; en ómnibus o en auto, desde Bariloche por la Ruta 40, desde Comodoro Rivadavia por la Ruta 26 y la 40;  y de Trelew por la ruta 25. Otros aeropuertos de la Provincia del Chubut: Almirante Zar de Trelew, El Tehuelche de Puerto Madryn, el General Enrique Mosconi de Comodoro Rivadavia.

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