Fiambalá, un brindis para el bienestar y la aventura

Fiambalá posee picos de altura, aguas termales y vinos locales irresistibles para cualquiera. La experiencia se completa con travesías en vehículos 4x4, aventuras entre médanos y paisajes de la precordillera.

Por la ruta de los Seismiles los escenarios vírgenes florecen ante los ojos de los viajeros. Casi en la frontera con Chile, el paisaje ofrece la maravillosa suma de más de veinte picos que superan los 6000 msnm y traen consigo muchos detalles: desde grandes contrastes de colores, hasta formaciones geológicas y amplitudes que deslumbran y llegan a las relajantes termas de Fiambalá, con temperaturas que van de los 38° a los 70º.

El verde fuerte del río pasa a un rojo intenso en la quebrada de las Angosturas y el cielo se ve azul oscuro. Las montañas, que primero se ven a lo lejos, de golpe aparecen al lado del camino con una fuerza que deslumbra. Es que de repente ya se está a mucha altura y los picos de nieve eterna parecen estar muy cerca. Al final del recorrido, la pileta de aguas termales de las Grutas surge para dar a los viajeros el descanso merecido.

La conexión natural está tan presente como la necesidad de contemplación de los viñedos en los paisajes serranos. La tentación lleva directamente a probar los vinos locales, que se caracterizan por ser de altura. Una copa de malbec, syrah o cabernet sauvignon, las cepas estrellas de la zona, conecta a los viajeros con la tierra catamarqueña; y los pobladores locales, sencillos y hospitalarios, cuentan cómo es la producción en las bodegas de esta región. Muchas son de adobe, material noble que invita a recorrer la ruta que lleva su nombre para apreciar de cerca las cualidades de este tipo de construcciones.

Las termas son el éxito de Fiambalá, con sus características propias en medio del oasis. Sumergirse en los piletones de piedras pircas y sentir el agua caliente que llega directamente desde una vertiente natural relaja el cuerpo sin pedir permiso, y nadie se niega ante una sensación tan placentera que, además, trae muchos beneficios para la salud. El hecho de que las piscinas estén literalmente adentro de la montaña brinda un espectáculo único en medio de la quebrada. Al caer la tarde, desde las termas se ve la luna coronando el paisaje. La tranquilidad impera en el ambiente e invita a degustar un vino para cerrar la jornada.

Las actividades son variadas: desde sandboard, hasta travesías en 4x4 y en cuatriciclos por los médanos. Además, practicar pesca con devolución de truchas arcoiris en altura, o tomarse una pausa para observar las momias de la cultura Condorhuasi en el Museo de los Seismiles, completan la experiencia. La localidad cuenta con hosterías y cabañas que nos recibirán gustosas todo el año, en especial en otoño y primavera.

 

A la provincia de Catamarca se llega en avión, al aeropuerto Felipe Varela, en ómnibus o en auto, por la ruta nacional Nº 60, la ruta nacional Nº 38 y la ruta nacional Nº 40. Las termas se encuentran a 15 kilómetros de la ciudad de Fiambalá.

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