Hacia el sur de Buenos Aires, playas en calma

En armonía con la naturaleza, los balnearios menos poblados de Buenos Aires ofrecen paz y relax. Caminatas eternas, inmensidad dorada, bosques y dunas completan un paisaje tan agreste como encantador.

Las playas del sur de Buenos Aires parecen eternas. Extensas y agrestes, lucen horizontes infinitos que ayudan a experimentar una saludable tranquilidad. Vale dejar los autos, ponerse un buzo y cargar el termo con agua caliente: la vida natural en playas como las de Monte Hermoso, Claromecó, Reta y Orense funcionan con una cadencia natural y silvestre.

Allí todo queda cerca, basta con caminar unos metros para elegir una duna que cobije del viento y disponerse a escuchar el mar, ver chicos corriendo libremente o disfrutar de una caminata de una punta a la otra en esas superficies de placer anchas e interminables. Lo mismo sucede en playas como las de Las Gaviotas, Mar Azul, Cariló, Mar de Cobo o Mar de las Pampas. En esos destinos, además, se combina el agua con la magia de los bosques y las calles de tierra, y en algunas playas, como las de Quequén, el mar se mezcla con arroyos, lagunas y ríos para conformar un paisaje diferente.

Hay pesca, para los que gusten de esta experiencia, en playas como las de la Bahía San Blas, en Patagones, y actividades náuticas y sandboard en Médano Blanco y Necochea, que también cuenta con canchas de golf.

Un picnic en medio de una arboleda puede ser la excusa ideal para quedarse leyendo un rato y luego dormir una siesta entre pinos antes de volver caminando por la playa. Mientras, otros se animan a la pesca, a surfear las olas más altas o al kitesurf. Hay gente, pero se siente igual la intimidad en la extensión de esa pasarela llena de caracoles y nombres escritos en la arena.

A la tardecita, las opciones van desde los paseos de artesanos hasta las casas de té con sus tortas y dulces caseros. El alto en los negocios se puede aprovechar para conversar un poco con la gente de la zona, que contagia su ritmo cálido. Finalmente, todo se tiñe de estrellas y silencio al anochecer para dar paso a las reuniones alrededor de la cocina y el fuego, o salir a comer afuera. Los hospedajes incluyen cabañas, hoteles familiares, apart hoteles y posadas, y también hay alojamientos para pescadores o, para darse un gusto, hoteles con spa, cuyos tratamientos se disfrutan incluso en pleno invierno.

 

A las playas del sur de la provincia de Buenos Aires se llega en auto por diferentes rutas (principalmente la RN 3 y la RN 2 ), o en ómnibus.

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