Historias y cuecas puntanas por la vereda sola

La mítica Calle Angosta de Villa Mercedes invita a conocer el pasado de la provincia de la mano del folklore, identidad local y antiguas pulperías.

“Sos la calle más humilde de mi tierra mercedina, en los álamos comienza y en el molino termina”, dice la letra de la cueca Calle Angosta, de Alfonso y Zavala, que también supieron entonar Los Chalchaleros, Los trovadores de Cuyo y Mercedes Sosa, entre muchos artistas. Es que todos quieren rendirle homenaje a este ícono de la provincia, que se hizo famoso en todo el país y hoy es visitado por miles de viajeros que desean conocer a la musa inspiradora de la canción.

Pequeñita, de un lado los trabajadores del ferrocarril construyeron sus casas y del otro quedó descampado, por eso se dice que es “de una vereda sola”. La calle invita a relacionarse con los lugareños y experimentar una profunda identidad cultural, a perderse en antiguas pulperías y pintorescos boliches que recrean el nacimiento de este rincón entre copas y baile.

Durante todo el año es posible acercarse a esta calle mítica, donde los viajeros se sacan fotos en la esquina típica del boliche de Miranda, con su fachada de ladrillos y ante el cartel que reza el nombre de la cuadra y su modesta numeración “150-200”. Y cada mes de noviembre la zona estalla en celebraciones, cuando se realiza desde hace más de 25 años la Fiesta Nacional de la Calle Angosta en el anfiteatro Alfonso y Zavala, enfrente del emblemático pasaje. Esos días, los ritmos populares no cesan y un certamen de folklore puntano recrea lo que dice la cueca: “cantores de aquel entonces, allí en rueda se juntaban y en homenajes de criollos, siempre lo nuestro cantaban”. A pleno baile en la calle, detenerse en alguna pulpería a tomar algo y dejarse llevar por el encanto y la calma del ritmo sanluiseño es más que tentador.

Una escapada basta para conocer este ícono, al que se llega desde la ciudad de San Luis, Potrero de los Funes, Villa de Merlo y el Corredor de los Comechingones. Con un día alcanza, pero muchos sienten ganas de quedarse acodados a la mesa de algún viejo boliche, escuchando cuecas y brindando por el pasado y el presente de este mágico lugar.

 

A San Luis se llega en avión, al aeropuerto Brigadier Mayor César R. Ojeda o a sus otros aeropuertos provinciales; en ómnibus o en auto, por la Ruta 20, la RN 146, la RN 148 y la RN 7. A Villa Mercedes se llega por las rutas 7 y 8.

 

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