La Antártida, más allá del fin del mundo

Glaciares, fauna marina y témpanos dejan sin palabras a cualquier visitante con su majestuosidad imponente, que se disfruta a bordo de un crucero hasta el desierto blanco más austral.

Mil kilómetros separan a la Antártida de la ciudad más austral del mundo, y la aventura comienza apenas al embarcar. En la época estival, de noviembre a marzo, los cruceros (y en menor cantidad los veleros) preparados para navegar en los bravos mares inician sus recorridos por los confines de la tierra desde Ushuaia, la “puerta de entrada”. La fauna, los sitios históricos, las bases científicas, el flanqueo de icebergs, los glaciares y los fiordos tornan al viaje en algo inolvidable, en compañía de personas de distintas nacionalidades que viajan hasta Tierra del Fuego para ser parte de esta experiencia.

Es un gélido paraíso que apasiona a los amantes de la naturaleza, a los aficionados fotógrafos y a los científicos. Cada uno se sorprende y despliega toda su curiosidad ante la fauna y avifauna concentrada en las áreas costeras y marinas, donde miles de ejemplares de cada especie maravillan a estos espectadores.

Imposible es no sentirse pequeño ante tanta inmensidad, al bordear los icebergs que por la luz del sol se divisan de hermosas tonalidades azules, turquesas y celestes. Bien abrigados en las cubiertas de los cruceros o en un semirrígido en zonas específicas, es emocionante apreciar inmensos y milenarios glaciares, paisajes prístinos y diferentes variedades de pingüinos. Focas, ballenas, lobos y elefantes marinos acompañan la travesía en distintos momentos del viaje y sorprenden a todos con sus sonidos.

Algunos itinerarios proponen disfrutar de un baño termal en la isla Decepción, en el cráter de un volcán marino al que ingresa el crucero. Probar las exquisiteces gastronómicas que se ofrecen a bordo, relajarse en la biblioteca o el bar ante la majestuosidad del paisaje, aprender con cada charla informativa o tomar fotografías mientras el barco navega por los mares que bordean la península antártica son momentos que construyen un sueño hecho realidad, colmado de tranquilidad y naturaleza.

El cruce del Pasaje de Drake -que conecta los océanos Atlántico y Pacífico- suele ser una aventura extrema por lo impredecible de las condiciones climáticas: el hielo rodeando todo, el silencio extremo durante la calma, el frío, el viento, el eco de las aves y la fauna, la sensación de convivir con la biósfera en estado puro.

En dirección sur son necesarios dos días de navegación hacia el extremo noroeste de la península antártica. De regreso en tierra firme, sólo queda disfrutar de la ciudad de Ushuaia con opciones de hospedaje y gastronomía para todos los gustos, mientras se repasa la aventura recién vivida, que todavía parece un sueño.

 

A Tierra del Fuego se llega en avión al aeropuerto Internacional Malvinas Argentinas, a 3 kilómetros de la ciudad de Ushuaia, o al de la ciudad de Río Grande, a 5 kilómetros. También en ómnibus o en auto, por la Ruta Nacional Nº3.

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