La Huella Guaraní, un sendero ancestral

Lo más profundo de la selva misionera se da a conocer de la mano de sus pueblos originarios, para descubrir saltos de agua y árboles milenarios dejando huellas en la tierra colorada.

El silencio es gratamente interrumpido por el canto de las aves, el viento sopla entre la vegetación frondosa y los sonidos de los animales de la selva misionera. El sendero conduce hacia el interior de la Reserva de Biosfera Yabotí, donde la arboleda viva despierta los sentidos de los visitantes para que conozcan colores, aromas y texturas de las especies centenarias que conforman la selva paranaense. Dan ganas de mirar todo a la vez, respirar profundamente para cargarse del aire puro que flota en el lugar y aventurarse al camino en San Pedro.

El mundo animal y el vegetal reinan, pero no es sólo eso; en el lugar se conjugan comunidades originarias y colonias rurales, que invitan a vivir el ecosistema misionero, a escuchar el latido de la naturaleza y a conocer la cultura de los habitantes originarios.

Los Mbya Guaraní son un antiguo pueblo selvático de raíces amazónicas. Su cultura es tan rica como la biodiversidad del hábitat donde han vivido desde siempre. Ellos guían el viaje de aprendizaje por el maravilloso y mítico mundo guaraní. Las aldeas abren las puertas de su comunidad y revelan su historia y cultura a través de costumbres auténticas. Ofrecen sus artesanías y muestran con amor a los visitantes cómo las hacen, los invitan a escuchar sus cantos y a caminar por sus senderos para conocer los secretos de sus árboles.

De regreso, los viajeros más aventureros podrán animarse a descender en rapel por el medio de saltos de agua, a pescar o a navegar por algún río olvidado. Mientras, otros preferirán degustar sabores misioneros en algún lodge o dormir una siesta en una hamaca paraguaya escuchando los cantos que llegan de la selva.

En los senderos que transitan el corazón de la ecoregión huele a hierba mojada, a lluvia perenne y a tierra colorada. El recorrido por la Huella Guaraní enriquece y, de la mano de los pobladores originarios, permite a cualquiera ser protagonista de un viaje mágico en el que la música, las costumbres y la naturaleza dejarán marcada una huella indeleble en la memoria.

 

A la provincia de Misiones se llega en avión al aeropuerto Cataratas del Iguazú o al Libertador General de San Martín; en ómnibus o en auto, por la Ruta 105. Desde allí la ruta nacional Nº 14 conduce a la reserva.

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