La Mejicana, una aventura de altura

Con una interesante historia, un cablecarril de 35 kilómetros de largo llega desde Chilecito a Famatina, atravesando nueve estaciones. En una excursión familiar o un trekking de altura se alcanzan paisajes inesperados.

Desde la última de las nueve estaciones del cablecarril La Mejicana, la vista de Chilecito y Famatina es una postal inmensa. A 4200 msnm, parece mentira que todo el recorrido que se acaba de transitar haya sido construido allá por 1903, con condiciones climáticas cambiantes y escasos recursos. Hoy en día, este lugar -declarado Monumento Histórico Nacional- recibe a cientos de visitantes que suben hasta alguna de las estaciones, cada una con sus características en particular.

Dicen que con sus 35 kilómetros de cable aéreo, hasta que el hombre llegó a la luna ésta fue una de las mayores obras de ingeniería de la humanidad. Un guía cuenta a los viajeros que la construyó una empresa inglesa para reemplazar el sistema de traslado del material de las minas hasta los hornos de fundición, tarea que hasta ese entonces se hacía a lomo de mula, y que durante un tiempo fue un ícono de la actividad comercial de la provincia. Misteriosamente, se dice que los ingleses que sacaban metales escaparon de un día para el otro, dejando el cablecarril abandonado. Teorías y aventuras se tejen en este descomunal paisaje en donde la tecnología de épocas pasadas se funde con los colores de la naturaleza y el aire puro.

El atractivo se extiende desde las cercanías de Chilecito hasta el cordón del Famatina, y en su base se visita un museo que exhibe objetos de la época de esplendor del lugar. Las dos primeras estaciones se transitan de manera independiente, a pie o en vehículo, y a partir de la tercera se recorre el cablecarril con guía. Algunos llegan en cabalgatas hasta la estación cinco y los más osados realizan travesías hasta la nueve, donde se ve la entrada a la mina y un paisaje increíble enmarcado por el rugido del viento.

Percibir en soledad el silencio de la obra desgastada por el paso del tiempo, oler los aromas de la vegetación, inhalar el aire puro y oír el sonido de los ríos lleva inevitablemente a reflexionar sobre las condiciones de trabajo de aquella época en contraposición a un entorno cargado de tanta hermosura.

En familia o en grupo, las dos primeras estaciones de La Mejicana se visitan en cualquier momento del año y para el resto es necesario llegar en los meses de primavera y verano. A partir de octubre de 2015, habrá habilitados alojamientos entre la estación cuatro y la seis para aquellos viajeros que quieran realizar senderismo y no vendrá mal hacer noche, porque la altura obliga a una adaptación progresiva.

Medio día alcanza para llegar a los hitos uno y dos, una jornada completa para alcanzar el tercero y el resto es para los más osados, dispuestos a un trekking de altura: en dos días se sigue el cable hasta la cuarta estación y a la cima se llega en cuatro soles. Es necesario tener en cuenta que, si llueve, sólo se accede a la estación cuatro. Sabiendo todo esto, sólo queda armar el equipo y partir a recorrer la historia por el cablecarril más extenso de América y el segundo del mundo.

 

A La Rioja se llega en avión, al aeropuerto Cap. Vicente A. Almonacid; en ómnibus o en auto, por la Ruta nacional Nº40, ruta nacional Nº 76, ruta nacional Nº 75, la ruta nacional Nº 38, la ruta provincial Nº 5, la provincial Nº 73, la ruta nacional Nº 77, la ruta nacional Nº 79 y la nacional Nº141. 

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