Neuquén, entre vinos y dinos

Neuquén cuenta con una ruta en donde se combinan los aromas y sabores de esta tierra con una apasionante experiencia paleontológica, entre vestigios de dinosaurios, ríos y paseos por los viñedos y las plantaciones frutales.

Con sus zonas frías y sus suelos tan arenosos como pedregosos, Neuquén es una tierra excelente para el cultivo de la vid. Así nació la Ruta del Vino de la Patagonia en esta provincia, una de las más jóvenes del país, que se complementa con una variada oferta de deliciosos platos regionales y paseos para toda la familia.

El circuito también invita a conocer la producción frutícola, que sorprende camino a San Patricio del Chañar con chacras de frutas de carozo y pepita, cerezas y hongos donde detenerse a tomar el té. Al cruzar el Dique Ballester, es imperdible detenerse a sacar fotos a los cisnes de cuello negro que miran desde el agua. Una sorpresa más que grata es encontrarse con la producción de rosas más importante del país, que regala un paisaje único y lleno de fragancia. En el Chañar el paisaje cambia a desértico y estepa con algunos vestigios de producción petrolera; aparecen las primeras bodegas que reciben con una calidad sorprendente, con plantaciones en medio de la estepa patagónica que brillan como oasis a la vez que se mimetizan con el paisaje natural. Allí, degustar una copa de Pinot noir, malbec, merlot, chardonnay o semillon blanc es una experiencia diferente, que se disfruta por demás sabiendo que se está en la misma tierra de donde provienen las uvas, y los neuquinos están orgullosos de haber transformado una zona desértica en un área productiva, lo que los lleva a compartir sus historias con alegría. Tras caminar entre los campos y las barricas de roble, el escenario es digno de disfrutar de un almuerzo elaborado por excelentes chefs y maridarlo con las cepas locales.

La región se convirtió en privilegiada para la elaboración de vinos, se puede visitar desde Neuquén Capital, una ciudad con gran movimiento cultural y comercial. Joven y dinámica, rodeada por los caudalosos ríos Neuquén y Limay, invita a regocijarse en sus balnearios y paseos costeros, monumentos y museos que acercan a la historia local y al arte argentino, latinoamericano y europeo. Aquí el Museo Nacional de Bellas Artes de Buenos Aires tiene una sede y hace que la oferta cultural de la ciudad sea tentadora y se combine con buenos hoteles y gastronomía de gran calidad y diversidad.

Asimismo, visitar los museos con vestigios de dinosaurios incita a ser testigos de las enormes criaturas que solían habitar estas tierras (incluso en una de las bodegas de El Chañar se encontró uno y está en exposición en su cava). En Villa El Chocón se encuentra el Museo Ernesto Bachmann, que atesora los restos de uno de los carnívoros más grandes encontrado hasta el momento, el Giganotosaurus Carolinii, y una colección de huellas que impresiona. El Museo Carmen Funes, en la ciudad de Plaza Huincul completa el circuito, al exponer los restos del dinosaurio herbívoro más grande del planeta, el Argentinosaurius Huinculensis.

Es la región vitivinícola más austral del país y logró producir vinos de alta gama con reconocimiento internacional, gracias a la acidez que logran las uvas por la amplitud térmica. Probarlas en su lugar de origen, dar un paseo en bicicleta entre los viñedos, combinar en verano las visitas a las bodegas con estadías en los balnearios en la costa de los ríos y dejarse sedar por los aromas de duraznos y frutos rojos es una experiencia imprescindible para todos aquellos que desean degustar nuevos sabores y combinarlos con historias fantásticas. Todo, en el entorno único de nuestra Patagonia.  

Desde Neuquén, Aeropuerto Presidente Perón, 9 km de Neuquén Capital

En bus desde cualquier punto del país o en auto, rutas nacionales  22,151, 40, 237 y 231.

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