Oberá, un encuentro con las raíces inmigrantes

Al sur de Misiones, entre mates y calles rojizas, numerosas colectividades eligieron quedarse bajo el sol del Litoral. Hoy comparten con los visitantes sus tradiciones, comidas y bailes típicos en la Fiesta Nacional del Inmigrante.

Apenas entrando a Oberá se entiende por qué tantos inmigrantes decidieron permanecer en la zona: hay colinas verdes y floridas, el blanco y el fucsia de las azaleas bordean las calles de tierra roja, se dan vivos contrastes con el verdor de las plantaciones de té y yerba mate y el sol, siempre tibio y generoso, corona el paisaje. En esta ciudad al sur de Misiones, en pleno corredor de las Sierras Centrales de la provincia rodeada de cascadas, arroyos, riachuelos, balnearios y terrenos selváticos, la gente habla con un acento amable e invita a acoplarse a su ritmo de vida tranquilo, marcado por la naturaleza.

Oberá es la ciudad de las iglesias. Tiene más de cien templos religiosos y 33 cultos diferentes. Al transitar sus calles, esto se descubre mediante la arquitectura y la religiosidad de su gente, en numerosos paseos que enseñan parte de su historia, esa que cuenta que allá por 1900 comenzaron a llegar a la provincia gran cantidad de inmigrantes europeos y asiáticos en busca de una vida mejor, trayendo consigo su cultura y su fe. Muchos se conmovieron con la belleza y riqueza de esta pintoresca ciudad y es así que hoy conviven más de quince colectividades diferentes.

El sol brilla todo el año, pero puede que un poco más cada septiembre, cuando tiene lugar en el Parque de las Naciones, la Fiesta Nacional del Inmigrante. Entre la colorida multitud, durante el desfile inaugural, cada pueblo despliega su alegría por las calles céntricas de la ciudad. Niños y abuelos, vestidos como lo hacían sus ancestros, pasan a caballo y en carrozas, mientras de fondo suena la música de sus orquestas.

Es una excelente oportunidad para caminar entre las casas típicas y los aromas a comida étnica que se confunden. Para dejarse tentar y probar algo de cada colectividad en familia o con amigos. Mientras tanto siguen los bailes tradicionales, cada uno con su atuendo típico laboriosamente bordado por hacendosas manos que rememoran las labores heredadas de los antepasados. El festejo transporta a otros lugares y otros tiempos y se renueva la comunión de las culturas.

Para que los relatos de estos intrépidos inmigrantes no se difumen un grupo de vecinos decidió reunirse para compartir historias, mostrar recuerdos traídos de sus países e invitar platos típicos en una reunión que hoy es una fiesta. Y todos estamos invitados.

A la provincia de Misiones se llega en avión al aeropuerto Cataratas del Iguazú o al Libertador General de San Martín; en ómnibus o en auto, por la Ruta 105. Desde allí hay  96 kilómetros por la Ruta 14 para acceder a Oberá.

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