Paraná, vacaciones al ritmo del río

La ciudad de Paraná ofrece descanso, vida cultural, atardeceres imborrables y todo el sabor de la gastronomía basada en pescados de la zona, para disfrutar a pleno en largas jornadas en familia o con amigos.

La capital de Entre Ríos se erige sobre abruptas barrancas y ostenta una geografía inigualable. Cualquier viajero que llega a la ciudad de Paraná queda maravillado con la panorámica que ofrece el río y la combinación con la arquitectura ecléctica vuelve al combo irresistible.

Este rincón litoraleño tiene el mismo ritmo que el agua golpeando contra la orilla. Es un remanso que aleja a los viajeros del estrés y les acaricia el espíritu tanto como la brisa. La plaza principal -1° de Mayo- es un buen punto donde arrancar un recorrido  por los tesoros arquitectónicos de esta metrópoli. El Palacio Municipal luce una torre con un icónico reloj y el edificio de Correos y Telecomunicaciones, antigua residencia de Urquiza, es otro edificio imperdible.

Por la calle peatonal se sigue hasta la Plaza Alvear y el Centro Cívico. La Casa de Gobierno está aquí y las cámaras de fotos disparan con ganas ante el estilo barroco y renacentista de este punto, que data de 1884. La arquitectura moderna se esgrime en dos edificios: el Palacio de Educación (1971) y El Palacio de Justicia (1969). Este grupo de construcciones forma parte del Patrimonio Cultural de Paraná y quienes desean conocerlo por completo siguen el paseo por sus museos y el Teatro 3 de Febrero.

Una caminata por las barrancas y la costanera relaja tanto como unos mates viendo el atardecer y permite experimentar el ritmo de vida tranquilo de los locales. Y ni que hablar de unas horas en la playa para descansar, practicar actividades náuticas y vivir el río desde adentro. Los atardeceres también quedan marcados en el recuerdo de los viajeros, enmarcados en momentos compartidos con amigos o en familia.

La gastronomía también forma parte de los atractivos de la zona y los visitantes lo saben. Por eso, apenas cae el sol van en busca de alguna de las estrellas de la ciudad. Una es la boga, imprescindible de probar en albóndigas, empanadas o al escabeche. La riqueza del río también cobija surubíes, dorados y pacú. En esta urbe se come pescado fresco en todas las oportunidades y de todas las formas posibles, también frito o a la parrilla. El Puerto Sánchez, lugar histórico dedicado a la pesca, es otro punto que se acercan a conocer los viajeros, recordando el chamamé de los hermanos Cuestas: “De la ribera soy el peón/ del río hermano pescador/ y en Puerto Sánchez con guitarra soy cantor”.

La vida nocturna complementa la escapada y corona la sensación de disfrute. Los espectáculos culturales y deportivos, sumados a la oferta hotelera y gastronómica, hacen de Paraná una fiesta para los sentidos durante todo el año, y el rey es el río.

 

A Entre Ríos se llega en avión al aeropuerto General Urquiza; en ómnibus o en auto, por la Ruta 39, 127, 12 y 14. El parque nacional El Palmar se encuentra sobre el Km 199 de esta última ruta.

 

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