Parque Nacional Mburucuyá, biodiversidad con encanto guaraní

El Parque Nacional Mburucuyá regala atardeceres con las encantadoras siluetas de los palmares, contacto con una rica fauna y variedad de paisajes diferentes: desde montes y bosques hasta esteros y selva paranaense.

Camino al Parque Nacional Mburucuyá en la radio se oye un chamamé, se cruza un puente y algún que otro pescador aguarda el pique con paciencia. Todo transcurre lentamente y con dulzura guaraní. La calma del departamento homónimo es total y la naturaleza aumenta a medida que se llega a la reserva, cuyo nombre refiere a la exótica flor de la pasionaria.

Ingresar a la superficie de 15 mil hectáreas es como traspasar las puertas de un paraíso natural. El verde abunda hacia donde se mire y entre pintorescas construcciones hay naranjas maduras y pétalos de flores regando el piso. Un guardaparque sale del centro de interpretación a recibir a los viajeros, contento por las visitas; sugiere una caminata, y en el trayecto explica que estas tierras fueron donadas por el Doctor Troel Myndel Pedersen, naturalista botánico danés que encontró en las tierras correntinas un edén para sus investigaciones. Allá por 1991 donó al estado este lugar y hoy en día la que fuera su casa sigue en pie como la puerta de entrada a pastizales, montes y bañados en torno a los esteros de Santa Lucía.

Varios senderos invitan a transitar esta área, protegida por su alta biodiversidad donde confluyen tres regiones naturales: la chaqueña, la espinal y la selva paranaense. El aire puro y el sol acompañan el andar y todos van atentos porque ya pasó al trote un gato montés, y asegura el guardaparque, este es también el hogar del aguará guazú. Lobitos de río, yacarés y monos aulladores conviven entre los paisajes, que regalan rincones donde sentarse a tomar mate, atardeceres increíbles en palmeras caranday y yatay, y bosques de quebracho blanco y colorado que irradian un exquisito perfume.

La zona del campamento agreste tienta a quedarse para descubrir el cielo estrellado del lugar tanto como la idea de amanecer ahí mismo, salir de la carpa y tener a un paso el sendero peatonal Yatay. También la localidad de Mburucuyá espera a los viajeros con sencillos alojamientos, comida regional y callecitas donde dar largos paseos antes de dormir la siesta.

 

A Corrientes se llega en avión, al aeropuerto Doctor Fernando Piragine, o vía Chaco, al aeropuerto Resistencia (a 17 kilómetros de Corriente por autopistas), por el Puente General Belgrano; en ómnibus o en auto, por la Ruta 16, 14 y 1. Al Parque Nacional Mburucuyá se llega por la ruta 86.

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