Pesca en Santa Cruz, el desafío de las técnicas

Variedad de truchas, salmones y otras buscadas especies navegan las aguas de esta provincia patagónica que atrae a aficionados y profesionales en búsqueda de los ejemplares más difíciles. Todo en el increíble paisaje sureño.

En Santa Cruz, la diversidad de ambientes permite experimentar la pesca con diferentes técnicas. Embarcados, con mosca, sumergidos con el agua hasta la cintura, siempre con paciencia y relajados ante la majestuosidad del paisaje en lagos, ríos y lagunas: las especies de alto valor deportivo hacen la diferencia.

Los equipos de profesionales asisten a los viajeros que quieren aprender y probar, y los experimentados aplican todos sus conocimientos. La accesibilidad de algunos lugares facilita las jornadas dedicadas a este noble deporte y también hay espacio para las grandes aventuras, esas que implican cruzar ríos por caminos inhóspitos hasta alcanzar puntos donde los visitantes quedan sorprendidos gratamente por el marco natural.

Los desafíos son muchos y eso alimenta las ganas de practicar. Los pescadores enfrentan las variables climáticas de la Patagonia argentina, disfrutan cuando hay sol y respiran el aire puro del viento sureño que los mantiene despiertos a la espera de un pique. Dicen los especialistas de la zona que la garantía de capturas es firme en estos ambientes, elegidos incluso por los principales referentes de la actividad, que optan por Santa Cruz en sus momentos de ocio.

El sonido de las líneas mecidas por el viento, el correr de las aguas en los ríos, las olas y el canto de las aves son una orquesta que oficia de banda de sonido en cada jornada y los paisajes tienen tanto que ofrecer, que es un placer: hay rutas, montañas, bosques, ríos y otros espejos de agua.

El lago Buenos Aires con sus afluentes –Los Antiguos y Jeinimeni–, al noroeste de la provincia, invita a los expertos a encontrar truchas marrones, arco iris y de arroyo, salmones, perca y pejerrey patagónico. Los lagos Posadas y Pueyrredón son otros puntos donde atrapar a estas especies, y en Río Gallegos truchas marrones, fontinalis y arco iris se destacan tentando a los pescadores que practican con mosca, trolling y spinning. La unión del mar con la ría en Punta Loyola es una buena opción para aficionados, y el lago Roca atrae a los viajeros con sus salmónidos, pero especialmente con su paisaje imperdible.

Con devolución, la temporada se extiende de noviembre hasta abril y permite vivir la pesca de manera solitaria, en familia, con amigos, con guías o por nuestra cuenta; en pesqueros, y hospedándose en estancias y lodges especializados en el tema o en la variedad de hoteles que presentan las localidades de El Chaltén, El Calafate y Río Gallegos. Al ir a dormir, la sonrisa recordando las hazañas del día será enorme.

 

A Santa Cruz se llega en avión, al aeropuerto internacional Piloto Civil Norberto Fernández, en Río Gallegos, o al Internacional Cte. Armando Tola, en El Calafate. También en ómnibus o en auto, por la Ruta 40 y la 3.

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