Raíces, chaya y tradición riojana

Una ancestral celebración convertida en Fiesta Nacional reúne a miles de personas en torno a una leyenda diaguita. Entre vidalas, harina con agua y muchas sonrisas, viví tres días a pura diversión tal como sucedía antaño.

Cada mes de febrero miles de visitantes corren entre risas con ropas viejas y las caras manchadas de harina. Es que durante tres días se celebra la Fiesta Nacional de la Chaya, un gran evento de raíces ancestrales que invita a dejar de lado cualquier pena en la provincia de La Rioja para darle paso a la alegría.

Se dice que Chaya, una niña de los pueblos originarios, enamorada del príncipe de la tribu Pujllay, desapareció en la montaña y se convirtió en nube. A partir de esa leyenda la tradición popular se apropió de los nombres de los amantes platónicos y esa conjunción dio origen a esta tradición original y multitudinaria. Las costumbres chayeras cumplen todos los pasos para rememorar esta historia, e incluyen la quema del Pujllay y su entierro, que marca el fin del rito popular. 

La diversión se experimenta al máximo durante estas jornadas en que los barrios se llenan de agua, harina y vino, siempre con vidalas de fondo. En medio del clima alegre revive la identidad cultural y los lugareños reciben a los viajeros con ganas de demostrarles con fervor sus tradiciones paganas. No falta el tinkunaco, representación del encuentro entre habitantes originarios y españoles, y el recuerdo del momento en que los recién llegados de Europa se toparon con esta celebración que hoy el pueblo, cuna de caudillos, mantiene con esencia familiar y la pureza de antaño.

El aroma de la albahaca fresca, los sonidos de cajas chayeras, los topamientos en los barrios y la vestimenta de los Allys llenan de color la provincia durante días que resultan inolvidables, tanto como el Festival Nacional de Torrontés en noviembre y la Festividad del Tinkunaco cada diciembre. La región se prepara para darlo todo y así lo hace siempre, tal como canta la Chaya Riojana: “Las cajas ya están templadas, los bombos bien estirau, es que se viene la chaya riojana con el pujllay. Los changos y las chinitas las calles ya han adornau, con ramilletes de albaca, con el muñeco ladeao”.

A La Rioja se llega en avión, al aeropuerto Cap. Vicente A. Almonacid; en ómnibus o en auto, por la Ruta 40, 76, 75, 38, 5, 73, 77, 79 y 141. 

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