Relax y armonía natural en Mendoza

Piscinas naturales de agua sulfurosa entre montañas, olivo y vinoterapia. El descanso en Mendoza está asegurado y se corona entre viñedos y sabores para dejar atrás el estrés cotidiano.

Con las montañas como marco, las aguas termales llaman a los visitantes desde piscinas naturales. Es imposible no ceder a sus encantos y sumergirse en ellas en busca del placer inmediato. En la provincia de Mendoza, sentir la temperatura en el cuerpo puede relajar al máximo el físico y la mente regalando plena conexión con la naturaleza. Es un combo perfecto para aquellos que quieren mejorar la salud y ganar tranquilidad.

Todo colabora con el descanso: una siesta después de un baño termal, un almuerzo con sabores de la gastronomía local y, después, un tratamiento de spa único. La provincia hace gala de sus especialidades también en el ámbito del relax, así que hay que elegir, por ejemplo, entre olivoterapia o vinoterapia, recibir un masaje y participar de una caminata entre viñedos o una cata. Los aromas de las frutas, los olivos, los vinos mendocinos y las esencias usadas en los tratamientos ayudan tanto como la exuberancia del paisaje y se cede rápidamente al ritmo calmo que, felizmente, fluye.

Para quienes prefieran darse un merecido gusto, los spa entre viñedos combinan a la perfección el descanso con el mundo del elixir cuyano por excelencia. Entre una zambullida o un tratamiento y otro, además, comprar artesanías típicas, degustar comida regional o visitar una bodega para aprender sobre las técnicas ancestrales que se utilizan en la provincia son algunas de las opciones.

A sólo 45 kilómetros de la ciudad de Mendoza, Cacheuta recibe a los viajeros todo el año, en especial de marzo a noviembre, en un hotel con una vista a las montañas inolvidable, pero también con piletas de aguas termales con tarifas accesibles donde relajarse y cabañas en las que alojarse. La sensación de ensueño lo mantiene a uno tan relajado, que dan ganas de quedarse para siempre.

 

A Mendoza se llega en avión por el aeropuerto internacional El Plumerillo, en ómnibus o en auto, por la RN 7 y la RN 40.

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