Reviviendo la historia argentina en la ciudad de Buenos Aires

El casco histórico y otros barrios de la ciudad cobijan todos esos edificios que estudiamos en los libros y regalan la posibilidad de repasar hitos de nuestro país en el mismo lugar donde sucedieron.

La icónica Plaza de Mayo amanece soleada. Pasan hombres y mujeres inmersos en su vida cotidiana, pero los viajeros no siguen el ritmo que impone el reloj. Con tranquilidad y la cámara de fotos en mano, se paran en el medio de la manzana y observan atentos los edificios históricos que la rodean: la Catedral Metropolitana, la Casa de Gobierno, el Cabildo. Inevitablemente aparecen escenas del pasado; el pueblo copando la plaza dando vida a lo que nosotros conoceríamos como la Revolución de Mayo, la movilización del 17 de octubre de 1945 o multitudes celebrando el Bicentenario de nuestro país. También se ve a las Madres de Plaza de Mayo andando en círculos, incansables, y las marchas de cada año por el Día de la Memoria. La piel se eriza de la emoción y el pecho se llena de orgullo; todo eso que se estudió durante años en los libros y formó parte de nuestra identidad flota en el aire.

Es uno de los lugares donde sucedió la historia, la capital política y administrativa del país. Brillan los edificios y lugares emblemáticos, el casco histórico resguarda a la Manzana de las Luces y al Museo de la Ciudad; al Palacio Barolo, al café Tortoni, iglesias y calles de adoquines.

Y no todo se limita a la zona céntrica, tienen mucho que contar los rincones de San Telmo y La Boca, o una visita guiada por el cementerio de Recoleta, donde descansan próceres y personajes destacados de la cultura; al igual que en Chacarita, donde una estatua de Carlos Gardel sonríe eternamente con un cigarrillo encendido en la mano que le dejó como ofrenda algún admirador.

A pie, en bicicleta o transporte público, o con el bus turístico, estos atractivos tienen las puertas abiertas todo el año y hacen detener el tiempo con sus rincones emblemáticos, donde usualmente reina calma y el silencio. Acercarse a ellos y conocer sus secretos es posible, los que fueron a voces y los que aún permanecen en esas paredes, bien guardados.

 

A la Ciudad de Buenos Aires se llega en avión, al aeroparque Jorge Newbery, en ómnibus o en auto, por las Rutas Nacionales 3, 5, 7, 8 y 9.

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