Rosario

Parque nacional a la bandera. Foto: Silvio Moriconi

Fiestas, gastronomía, cultura, historia y noche. Rosario tiene ingredientes de sobra para mostrarles a los visitantes qué encantos la llevaron a ser una ciudad con todas las letras.

Las ciudades con río tienen algo especial, un encanto que se conoce entre la mezcla de urbanidad y naturaleza plena. Rosario sabe eso y lo hace valer, las aguas calmas siempre presentes funcionan como un remanso en la vida cotidiana, y los viajeros descubren lo bien que se la pasa entre la ciudad y la playa.

En una escapada de fin de semana hay mucho por hacer. Cultura, entretenimiento, gastronomía y naturaleza se reúnen en la ciudad cuna de tantos artistas de prestigio internacional, para divertirse, aprender y conocer a la cálida gente de la zona.

Festivales a pura alegría santafesina, grandes eventos e incluso reuniones de negocios se acompañan con la variedad de sabores locales. Estando en la Capital Nacional del Helado, es imposible no ceder a su hechizo; y la cocina gourmet y de autor sorprenden tanto como las delicias nacidas en el lugar, desde el popular aperitivo Amargo Obrero, hasta “el carlito” –típico sándwich oriundo de estos pagos- o los platos elaborados con pescados de río.

Los días se pasan entre paseos en la isla, largas caminatas o recorridos en bicicleta por los parques de la ribera, donde el brillo del agua regala toda su tranquilidad; o descubriendo los íconos como el Monumento a la Bandera y los barrios calmos que se mantienen iguales desde hace décadas y conviven con áreas modernas recuperadas y recicladas.

Al caer la tarde, las luces de las calles y la autopista comienzan a encender otra postal. En Rosario nunca falta un bar abierto con buena música donde tomar una cerveza helada o un espectáculo con identidad local. Todo el año y en especial en verano, parejas, familias, grupos de jóvenes y multitudes son bien recibidos para experimentar la actitud rosarina en jornadas llenas de posibilidades y noches a la altura de las circunstancias.

 

A Santa Fe se llega en avión, al aeropuerto Islas Malvinas o al Sauce Viejo (a 15 kilómetros de Santa Fe de la Vera Cruz). También en ómnibus o en auto, por la Ruta 11, la 33 o la 34.

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