Si te gusta la buena mesa, un recorrido por las rutas gourmet de la provincia de Buenos Aires seguro te va a tentar con sus banquetes artesanales en el mismo lugar donde nacen las delicias que lo componen.

El mismo pedazo de queso que se compra cuando uno está inmerso en la rutina tiene mejor sabor cuando se prueba en el camino. Y ni hablar cuando se degusta con seres queridos, en un pueblo pintoresco, junto a un pan casero recién horneado y un vasito de vino. Con sus variaciones particulares, esa escena se repite en la Provincia de Buenos Aires con diferentes productos nobles que invitan a hacer una escapada en busca de un convite de origen. El mundo gourmet propone panzadas para todos los gustos.

En Médanos –partido de Villarino- y Villa Ventana y Saldungaray -partido de Tornquist- brilla la Ruta del Vino. La del Olivo se extiende en Coronel Dorrego, sobre la Ruta Nacional 3 y la provincial 72 más zonas aledañas y también está la Ruta del Queso, en el Partido de Suipacha, en los kilómetros 114 y 130 de la Ruta Nacional 5. Espera a los viajeros la Ruta del Salame en Tandil, la Ruta del Jamón Crudo en Marcos Paz, y la del Arándano en Zárate y San Pedro. La información es demasiado tentadora para viajeros de buen comer.

Basta con uno o dos días para ceder sin culpa ante el incentivo y conocer a fondo la gastronomía bonaerense, que incluye los más populares alimentos con denominación de origen, tal es el caso del clásico y sabroso salame tandilense. Sin importar el horario, cualquier fin de semana las picadas están a la orden del día. Amigos, parejas o familias se encuentran entre aromas y sabores en torno a tablitas llenas de delicias. Hay fiambres para los que prefieren lo salado y frutas para los amantes de lo dulce. La comida une y da lugar a la charla y, ya con la panza llena, la sobremesa se puede extender tanto como la sonrisa.

Algunas casas abren sus puertas para que los visitantes conozcan los procesos de elaboración -que van de lo artesanal a lo más tecnológico- y los viejos almacenes ofrecen productos para llevarse de recuerdo.

Cada ruta tiene su historia, la producción de quesos en Suipacha es parte de una tradición que se extiende desde principios del siglo XX con los primeros pobladores vascos que ocuparon las zonas rurales dedicados a la producción lechera, y la de olivos es símbolo de paz y amistad, lo que se refleja en especial en abril, cuando tiene lugar la Fiesta Provincial del Olivo y celebra la cosecha con ferias artesanales, comidas temáticas y concursos. En la Ruta del arándano, también pueden visitarse las plantaciones y las fincas -con reserva previa-, para pasear en carruaje, degustar los frutos y sus productos derivados y aprender los secretos de la siembra. ¡Buen provecho!

 

Los pueblos de la Provincia de Buenos Aires quedan a pocos kilómetros de la ciudad y se llega a ellos en auto, ómnibus y, en algunos casos, en tren.

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