Sabores del fin del mundo

Centolla, truchas y merluza negra. Pastelería y chocolate caliente. Cerveza artesanal y cordero fueguino. Guisos caseros con buen vino nacional. En esta provincia las combinaciones son tantas que invitan a un recorrido gourmet único en un paisaje inigualable.

Los intensos ingredientes utilizados en la cocina del Fin del Mundo se complementan perfectamente para crear un viaje de aromas, colores, sabores y texturas propias del último rincón de la Argentina. Los exquisitos platos regionales que se remontan a la tradición fueguina, conjugados con las técnicas más actuales, deleitan a los visitantes de una manera única, a la altura del confín del planeta en el que se encuentran.

Las profundidades del océano llegan a la mesa fueguina con abundancia de mejillones, centolla y merluza negra. De los ríos se recibe la exquisita trucha y de la estepa el inconfundible aroma del cordero asado a la cruz; todos ellos forman parte de los menús típicos de la zona que satisfacen a los paladares más exigentes.

Los productos del mar, ahumados o al natural, son una exquisitez a degustar y los platos de autor ponen su firma personal, maridados con vinos argentinos y cervezas artesanales con un fuerte carácter fueguino.

No se quedan atrás los dulces. Helados, chocolates y golosinas seducen a grandes y a chicos por igual y también se pueden llevar como souvenir. En la temporada de invierno, volver de esquiar o de alguna excursión y sentarse en un ambiente calentito a tomar un chocolate espeso con una torta casera o una buena taza de café cobijan tanto como un hogar a leña. Hay confiterías y casas de té con excelente repostería, e incluso algunas ofrecen servicio de mate con tortas fritas recién hechas. Los restaurantes familiares con el fuerte en los guisos y la comida de bodegón satisfacen tanto como la gastronomía de lujo, que ofrece elaborados menús diseñados por prestigiosos chefs, inspirados en el paisaje y los productos que ofrece la tierra.

En una escapada o unas vacaciones por la provincia, haciendo base en Ushuaia, Río Grande o Tolhuin, los visitantes se sumergen en sabores tradicionales y reinventados; desde la centolla, que se elige en el lugar antes de que la cocinen, las truchas y la merluza negra, hasta el clásico cordero fueguino.

El paisaje es la frutilla del postre, que invita a comer de cara a la bahía, a un guiso en el bosque o unas pastas caseras en un centro invernal frente a las montañas nevadas, e incluso a cenar viendo el atardecer a las diez de la noche.

 

A Tierra del Fuego se llega en avión al aeropuerto Internacional Malvinas Argentinas, a 3 kilómetros de la ciudad de Ushuaia, o al de la ciudad de Río Grande, a 5 kilómetros. También en ómnibus o en auto, por la Ruta Nacional Nº3.

  • Ver Mapa

Experiencias Relacionadas