Sabores regionales del Chaco

Pescados de río, maracuyá, algarroba, mamón, jugos con hierbas frescas y mandioca recién cosechadas conviven en la mesa chaqueña. Todo cerquita del río, la chacra y el monte para disfrutar de una experiencia repleta de sabor.

El mediodía encuentra a un grupo de visitantes camino a la Isla del Cerrito. En una chacra del camino paran a preguntar dónde comer. Con la dulce amabilidad litoraleña, los dueños de la casa dejan sus tareas para recibirlos y les recomiendan llegar hasta la Isla para probar un chupín de surubí. Agradecidos, los viajeros se despiden y siguen las indicaciones. 

Los recibe un comedor rústico y acogedor a la vera del río, donde la especialidad de la casa es el pescado. Con tanta precisión parece fácil elegir, pero las opciones son muchas: chupín, un ejemplar al horno de barro, milanesas de surubí, empanadas de pescado y las muy recomendadas mandiocas fritas.

Los sabores y la frescura de los ingredientes que aparecen en la degustación generan sorpresa entre los comensales. Y aún falta el postre… momento en que la clave es probar dulce de mamón con queso. En general, resulta tan exitoso que los visitantes se llevan frascos de suvenir, que quizás, con suerte, llegarán a manos de familiares y amigos. Este puede ser el comienzo de un viaje culinario por el Chaco.

A lo largo de la provincia, la variedad de platos regionales e ingredientes tradicionales es amplia y auténtica, y está al alcance todos los días del año. Se puede disfrutar de jugos naturales de hierbas frescas y frutas recién cosechadas; chivo con verduras, pan casero al tatacuá y calabazas caramelizadas en horno de barro.

Los que quieran conocer el detrás de escena podrán además ver los utensilios y la cocina; descubrir la olla negra, ayudar a juntar leña y aprender cómo tocar las paredes del horno para saber si la temperatura es la justa para cocinar. Y todo eso, con el entorno del río, el monte y la chacra, territorios gastronómicos ligados cada uno a un polo turístico. Así, se descubre la influencia guaranítica en el Litoral, el aporte de los inmigrantes europeos en el centro y las recetas de los pueblos originarios en El Impenetrable, cada uno mostrando la tradicional esencia chaqueña.  

Para hospedarse en la Isla del Cerrito hay hosterías, posadas, zonas de acampe y hostels, pero queda claro que la magia no se da sólo allí, por lo que en un recorrido por todo Chaco se podrán degustar los sabores de la provincia. En donde sea, ya satisfechos, nada mejor que rendirse ante la siesta bajo la sombra de unos árboles. Hay que recuperarse para la hora de la cena.

 

A la provincia de Chaco se llega en avión, al Aeropuerto Internacional Resistencia, en ómnibus o en auto, por la Ruta 11 o la 16. Desde allí, a la Isla del Cerrito se accede desde la rotonda sobre esa misma ruta, próxima a la estación de peaje del puente General Belgrano, y luego recorriendo 35 kilómetros al norte, mayormente de ripio en buen estado.

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