Sabores riojanos con perfume a Torrontés

El buen vivir está a la orden del día en esta provincia, donde en apenas una escapada se degustan buenos vinos blancos, aceitunas, chivitos y dulces regionales, entre bodegas, cerros y naturaleza plena.

El sol cubre con sus rayos la tierra riojana, los cerros siempre enmarcan el paisaje y, en medio de esa postal divina, se disfruta de una copa de vino Torrontés bajo la sombra de un árbol centenario. Esta cepa, la única de origen nacional, es un orgullo local y se cuela en las comidas y los dulces para satisfacer a los viajeros con sabores inesperados

Probar el vino en el mismo lugar donde crecen las uvas con las que fue realizado es un privilegio que se da en este rincón de la Argentina, donde las bodegas reciben visitas con atención personalizada. Es un placer caminar por los viñedos y las barricas de roble, conocer los procesos de producción y, finalmente, degustar diferentes etiquetas y maridarlas con productos regionales.

El blanco elixir oriundo de la zona gracias a las características de la tierra y el clima hace sonreír a los más sibaritas y nunca faltan con los brindis unas aceitunas típicas para acompañarlos. Olivo Arauco es la denominación de origen de las que crecen en La Rioja y los lugareños saben prepararlas con procesos artesanales y ancestrales, aprendidos de sus propios padres y abuelos.

Sentir el aroma del vino, caminar por las plantaciones siendo testigo de la cosecha y extraer uvas directamente de las plantas resulta mágico en medio de tanta naturaleza. Y el broche de oro llega alrededor de la mesa, cuando se comparte con la familia o los amigos un chivito al Torrontés, un cabrito o un cordero; cuando se come una empanada y se siente el rico aroma del vino apenas se descorcha una botella o cuando se disfruta un pan casero mojado en aceite de oliva. Los dulces llegan de la mano de las nueces, el membrillo y el alfajor de turrón e, incluso, se realizan en la provincia los originales alfajores de torrontés, cuya elaboración se ve en el propio local. Una escapada en cualquier momento del año es suficiente para probar cada una de estas tentadoras propuestas bajo el cielo riojano.

 

A La Rioja se llega en avión, al aeropuerto Cap. Vicente A. Almonacid; en ómnibus o en auto, por la Ruta 40, 76, 75, 38, 5, 73, 77, 79 y 141. 

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