San Juan, pasado y presente de una ciudad renovada

Los encantos de una ciudad moderna con vistas a la precordillera en un ambiente de grandes arboledas y amplias veredas invitan a recorrer y conocer sus monumentos, bodegas, su arquitectura, la calidez de su gente y la gastronomía local.

El equilibrio entre disfrutar de la vida urbana con el encanto de las siestas silenciosas y las noches estrelladas se hace presente en la ciudad de San Juan. Con el viento zonda como banda sonora y el aroma a semitas que tienta por el camino, andar por las veredas amplias y el paisaje entre montañas es una experiencia tan sencilla como gratificante en estos tiempos apurados.

Bajo el sol, la ciudad invita a un paseo para descubrir la arquitectura moderna del Centro Cívico, y si hay alguna duda sobre hacia qué lado ir, no faltará un sanjuanino amable que se preste a asesorar al viajero y demuestre la calidez de su gente.

La historia está al alcance, y los vestigios antiguos se funden en la postal con la modernidad de una ciudad recuperada después del terremoto de 1944. Un simulador de sismos permite experimentar tamaña sensación y aprender sobre la evolución en el museo de la Memoria y Vida Urbana.

Bajo su clima cálido y seco, siempre hay un espectáculo, un evento deportivo o recreativo al aire libre que invita a hacer un alto.

Y en movimiento hay varios itinerarios a recorrer, como la Ruta del Vino, la Ruta del Olivo o un city tour que llegue a la casa en la que nació el Maestro de América, Domingo Faustino Sarmiento; y espacios como la Catedral Metropolitana; la Celda Franciscana en donde estuvo el Libertador Don José de San Martín; el paisaje del cercano Jardín de los Poetas; la Quebrada de Zonda; el Auditorio Juan Victoria –el más importante de la provincia de San Juan y uno de los más importantes del país–, entre otros lugares de gran interés.

Entre cuatro días y una semana de estadía permiten disfrutar de estas opciones. Cerca, a 64 kilómetros, se halla el pintoresco y popular paraje Vallecito, dedicado a la Difunta Correa, y en la localidad de Caucete está el santuario de San Expedito: ambos contagian la devoción local plasmada en innumerables ofrendas. Las noches diáfanas conectan a los viajeros con la naturaleza, y también hay bodegas donde degustar unas copas de buen vino. El syrah es una de las cepas que mejor se da en esta provincia, junto al malbec, cabernet sauvignon, bonarda y las blancas torrontés, viognier y chardonnay. Cada atractivo contribuye a hacer de esta ciudad, durante todo el año, un oasis cosmopolita en pequeña escala.

 

A la ciudad de San Juan se llega en avión al aeropuerto Domingo F. Sarmiento, en ómnibus o en auto, por la Ruta Nacional Nº 40.

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