San Miguel de Tucumán, reviviendo el camino hacia la libertad

En la ciudad colonial y cosmopolita de San Miguel de Tucumán es posible revivir la declaración de la Independencia argentina y recorrer por dentro la Casa Histórica de Tucumán. Combiná la historia con gastronomía local, cultura y naturaleza.

Cada 9 de julio en la Casa Histórica de Tucumán, los festejos por el Día de la Independencia llegan a su máxima expresión; se realiza una vigilia, cambios de guardia y diferentes homenajes, el sentido patrio está a flor de piel y los aires coloniales de la zona se fusionan con los sabores típicos y la historia. Durante todo el año, San Miguel, la capital de la provincia, recibe a los visitantes para mantener viva la identidad argentina, que convive con la modernidad y la cultura de toda ciudad cosmopolita.

Ecléctica en su mixtura de lo regional y lo europeo, este rincón del noroeste se presta tanto para vivir la naturaleza como para probar la gastronomía del lugar, disfrutar la noche local o aprender historia. Los ingenios azucareros que vienen de familias francesas se plasman en la arquitectura de las casas, los estudiantes dan vida a las calles copando los bares y cafés, y los aromas a humitas y empanadas tientan en los recorridos.

Uno de los momentos cumbres es revivir la independencia como si estuviera sucediendo en la actualidad. Firmar el libro de visitas en El Salón de la Jura, pisar el mismo suelo que pisó la gente que intentaba darle rumbo al país, recorrer la galería de placas que muestran casi dos siglos de acompañamiento del proceso histórico, golpear una puerta antigua enorme de madera con un llamador de hierro y sentir el eco de los pasos que imponen una sensación de respeto natural. Traspasar el zaguán es ingresar al imaginario de lo aprendido en la infancia.

Una de las opciones es vestirse como dama antigua, fraile, soldado o vendedor de época para sacarse una foto sepia en la puerta de la imponente casa de paredes blancas y puerta azul, donde además se revive su historia. A la noche, un espectáculo de luces y sonidos muestra los acontecimientos del pasado y el proceso de la independencia, que culmina con el emotivo canto del himno nacional.

Contiguo a la casa, un mural-línea del tiempo repasa los hechos cronológicamente, desde el comienzo con el éxodo jujeño hasta la declaración de la independencia en Tucumán, y el paseo sigue. Casas de artesanías y dulces regionales ofrecen sus productos. A pocas cuadras de allí, se encuentra la Iglesia De la Merced, donde se ve a la virgen con el bastón de mando que le entregó Juan Manuel Belgrano como ofrenda para ganar la batalla de Tucumán. En la nave principal del templo se lucen murales alusivos a la batalla y la primera bandera argentina.

Un paseo por una reproducción de la casa en la que se alojó Belgrano, una caminata por el pintoresco centro cívico rodeado de naranjos y una visita al polo gastronómico del abasto coronan la jornada, aunque sólo será por unas horas. Después de un descanso habrá que volver a salir para vivir los encantos de la noche por la zona de plaza Urquiza.

 

A Tucumán se llega en avión al aeropuerto Benjamín Matienzo, en ómnibus o en auto, por la ruta nacional Nº 38 o la ruta nacional Nº 9.

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