Santa Fe, pesca de buenos momentos en el Río Paraná

Dorado, pacú, pejerrey. La provincia de Santa Fe tiene decenas de especies que desafían a los pescadores a lo largo de 750 kilómetros de costa. La aventura se complementa con gastronomía regional, naturaleza y mucho relax.

El amanecer aparece en silencio en el horizonte. Y con la llegada del sol, una nueva jornada de pesca, que en Santa Fe se da a lo largo de los 750 kilómetros de costa sobre el río Paraná. Con una amplia diversidad de especies (y el dorado como protagonista), la zona atrae a miles de locales y viajeros a practicar pesca deportiva con la promesa de dignos ejemplares y gratos momentos.

La aventura de navegar en pleno contacto con la naturaleza lleva a la tranquilidad total y también hay espacio para la conexión espiritual, el descanso y la diversión. En familia o con amigos, el ritual implica desde las largas charlas a la espera del pique e incluso una cena posterior con platos regionales.

Santa Fe es la provincia argentina con mayor cantidad de concursos pesqueros y eventos alrededor de este deporte. Embarcados, de costa, para mujeres, para niños, para personas con capacidades diferentes o para profesionales, cada uno encuentra aquí una forma de disfrutar del río y la camaradería y se plantea nuevos desafíos personales.

El sonido del oleaje chocando contra la embarcación o la orilla relaja y el aroma a hierbas y árboles nativos como el aromito, el timbó y el ubajay completan la escena de ensueño que lleva al relax total. Cada detalle favorece a la concentración para captar cualquier movimiento en la caña. De un momento a otro hay que actuar rápido ante el tirón de la línea; se levanta al pez para llevarlo a la embarcación y se abraza la pieza para la foto. Es entonces cuando llega el instante de la devolución. Las leyes provinciales establecen vedas y protección de especies –en especial del dorado, declarado pez turístico provincial- ,leyes que permiten mantener el ecosistema para transmitir la pasión de la pesca a otras generaciones. Caña en mano, los padres, tíos y abuelos enseñan esto a los más jóvenes de la familia y cada uno aprende el acto de devolver al pez a su hábitat.

En el majestuoso Paraná y en afluentes de las localidades Florencia, Reconquista, San Javier, Cayastá, Rosario y Arroyo Seco, la pesca y devolución se repite todo el año, excepto en noviembre y diciembre, época de vedas. Las jornadas se disfrutan desde el amanecer hasta el ocaso, en particular en la zona sur en verano y en la norte en invierno. Una escapada ribereña basta para meterse de lleno en la actividad, desconectarse en una cabaña a la vera del río o en un lodge especializado (a algunos se accede incluso en lancha por el mismo río) y deleitarse con la gastronomía típica regional.

Amarillos, armados, bogas, dorados, lisas, manduyí, manguruyú, moncholo, pacú, patí, pejerrey, sábalo, surubí, tarariras; la lista es amplia e irresistible para los amantes del deporte en este rincón mágico del litoral.

 

A Santa Fe se llega en avión, al aeropuerto Islas Malvinas o al Sauce Viejo (a 15 kilómetros de Santa Fe de la Vera Cruz). También en ómnibus o en auto, por la ruta nacional Nº 11, la nacional Nº 33 y la nacional Nº 34.

 

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