Santiago, madre de ciudades

A pura chacarera, esta metrópoli baila todo el año al ritmo de sus instrumentos, su historia y su gastronomía. La alegría de los santiagueños acompaña un recorrido por la capital más antigua de la Argentina.

Santiago del Estero tiene mucha historia. Es la primera ciudad de nuestro país, constituida en 1553, y desde aquí partieron las expediciones fundacionales de las ciudades del Norte y Cuyo de la Argentina. También es donde nació la primera diócesis de la nación y, con ella, la primera catedral. Y tiene la primera talla de San Francisco Solano, enviada desde el Alto Perú. Cada uno de esos hechos cuenta un pedacito del pasado y el presente de la ciudad, que recibe con los brazos abiertos para darse a conocer a través de sus reliquias culturales y religiosas.

Muchos viajeros comienzan el recorrido por la arquitectura monumental y distintiva de Santiago. Una caminata por la plaza principal, llamada Libertad, da muestra de los edificios más representativos y antiguos de la zona y cada uno tiene algo que contar. Nombrado en varias chacareras, el Puente Carretero que une a Santiago con La Banda es otra impresionante muestra de lo que puede hacer el hombre. Siguiendo el camino, la réplica de la Sábana Santa (hay sólo dos en el mundo) emociona a los creyentes en el Convento e Iglesia de Santo Domingo. La fe, la sensación de inmensidad y de majestuosidad envuelven los paseos y no faltan santiagueños amables que brinden información o cuenten alguna leyenda sobre lo que se ve. Y así el listado de edificios históricos es interminable: El Forum, el nuevo centro de convenciones, está enclavado en la edificación de una estación ferroviaria con más de 190 años de antigüedad; el Centro Cultural del Bicentenario, frente a la Plaza Libertad, integra su pasado y contiene a los tres museos de la ciudad: El Histórico, el de Bellas Artes y el Arqueológico. Y esa historia deja al descubierto el incipiente progreso arquitectónico que tuvo Santiago, con la nueva Estación Termas de Ómnibus o las Torres de Educación y Economía con más de 20 pisos.

Las poesías y melodías también enseñan mucho de estos pagos, con el folklore siempre dispuesto a sonar. La chacarera es la estrella de la zona y así supo difundirlo Andrés Chazarreta (1876-1960), investigador y primer recopilador de la “música del monte”. En casi todas las casas hay bombos y guitarras, y los viajeros reconocen en las letras historias y detalles de todo lo que están aprendiendo y de la idiosincrasia de los santiagueños.

Las armonías de los violines se funden con los relatos sobre San Francisco Solano, quien evangelizaba acompañado de este mágico objeto, y entre los instrumentos sorprende en especial la sachaguitarra, pues es el único lugar donde se realiza. Para ilustrarse sobre cómo se construyen y conocer su historia, es ideal una visita a los talleres de algunos reconocidos lutier dispuestos a compartir los detalles de su trabajo, como Mario Paz, Elpidio Herrera y el Indio Froilán, quienes utilizan materiales tan autóctonos como el barro, las fibras vegetales y elementos animales. Para el cumpleaños de este último, cada sábado previo al aniversario de la ciudad (el 25 de julio), se celebra La Marcha de los Bombos, una caravana a pura chacarera que pone la piel de gallina y termina en una gran fiesta en el patio de este personaje ilustre.

Opciones de hospedaje para todos los gustos, exquisita comida regional, peñas y la intensa vida nocturna de la Avenida Roca completan la paleta de opciones que durante todo el año, y en especial en julio, se descubren con gran alegría en una escapada o una semana de vacaciones en las que, derribando mitos, se hará de todo menos dormir la siesta.

 

A Santiago del Estero se llega en avión al aeropuerto Vicecomodoro Ángel de la Paz Aragones o al Termas de Río Hondo, en la ciudad homónima. También en ómnibus o en auto, por la Ruta 34, la 64 y la 9.

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