Semblanza y tradición del gaucho salteño

La historia de Güemes, el mayor prócer de la provincia, se conoce entre museos, turismo rural y homenajes emocionantes. Desfiles, guitarreadas, ponchos rojos y negros darán marco a una experiencia inolvidable.

Todo el pueblo salteño homenajea a su héroe gaucho: Martín Miguel de Güemes. El prócer de la independencia local, gobernador de la provincia durante seis años, es un recuerdo vivo en las calles del norte y entre su gente, siempre dispuesta a dar a conocer su historia a los visitantes.

Una manera de acercarse a su legado es visitar el Museo Didáctico de la Gesta Güemesiana y Gaucha, en San Lorenzo, que representa su gesta de una manera lúdica ideal para ir con chicos. La propia casa del general, hoy convertida en centro de interpretación, o la Finca la Cruz, en donde instaló su cuartel en las guerras de la independencia: cualquiera de esos puntos ayuda a adentrarse en su historia y entender más sobre la llamada Guerra Gaucha.

El turismo rural en la provincia también propone un acercamiento a las costumbres que primaban en aquella época y a la tierra que el prócer supo cuidar. Es el reencuentro de la gente de ciudad con la naturaleza y las costumbres gauchescas, a través del aprendizaje, la curiosidad y la sensación de pertenencia.

Todo el año pueden vivirse estas experiencias, que alcanzan su esplendor cada 17 de junio, cuando se celebra el Festival de la Patria Grande y el desfile de gauchos más importante del país. Días antes de que comience el invierno, llegan desde fortines de toda la provincia hasta la ciudad para rendirle homenaje a su héroe en el mismo lugar donde cayó herido unas jornadas antes de morir. Es un espectáculo emocionante. Ya desde la noche del 16, los gauchos hacen guardia bajo las estrellas y recuerdan las últimas horas de Güemes al pie del monumento que lleva su nombre.

Allí se ven los clásicos ponchos rojos con la banda negra, colores que representan el rojo de la sangre y el luto por los caídos en batalla. Las botas, los sombreros de cuero, las bombachas y las chaquetas bordadas a mano, junto a la rastra que sostiene el facón. Cada gaucho luce con orgullo su atuendo característico. El sonido de las espuelas se mezcla con el del  trote de los caballos y hay aroma y sabores a mate, pan casero y tortillas a la parrilla. No falta el ritmo marcado por el bombo y el olor a asado. Así comienzan las custodias, los desfiles, las guitarreadas y serenatas. Toda una ceremonia que protegen quienes abrazan el sentimiento de admiración y respeto por el general. Es destreza y viveza gaucha en el mismo lugar donde se forjó la historia del pueblo salteño.

 

A la provincia de Salta se llega en avión al aeropuerto Martín Miguel de Güemes, en micro o en auto, por las rutas nacionales Nº 68, Nº 34, Nº9 y Nº 40.

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