Tafí del Valle, puerta de entrada espléndida

En Tafí del Valle el descanso está asegurado. Sólo hay que entregarse a su gastronomía, sus paisajes de colores, su gente cálida, su flora y su fauna presente en cada acción cotidiana.

Al costado del camino, una llama se pasea con una tranquilidad envidiable. Un poco más allá, una oveja pasta tranquila alejada del rebaño y un chico acaricia un caballo manso parado bajo el sol. Muchos viajeros se maravillan ante esas escenas, pero acá son cotidianas, el hombre convive con la naturaleza y las horas parecen andar más lento, están teñidas de la paz de este valle, al que se llega atravesando el hermoso pasaje de las yungas.

Taktillkta es la puerta de entrada y recibe a todos con los brazos abiertos para mostrarles sus encantos. Acá brilla la auténtica identidad norteña, la calidez de la gente se hace sentir y hay todo lo necesario para una escapada o una estadía, desde hostels y cabañas hasta posadas y estancias de siglos pasados, en las que además se elaboran quesos artesanales.

El descanso está asegurado. Cualquiera se queda meditativo durante horas tomando mate mientras admira el paisaje o disfruta de charlas eternas bajo las estrellas de la noche. El rugir del río, los colores de los valles, el sonido del viento y los cascos de los caballos musicalizan las jornadas, que se amenizan aún más entre desayunos y meriendas con pan y dulces caseros, almuerzos y cenas regionales.

De día, la Ruta del Artesano invita a entrar en contacto con los artistas de la zona, que dan forma a sus creaciones con técnicas ancestrales. Tejen prendas coloridas con telares, tallan piedras, moldean vasijas de cerámica y comparten su trabajo con los visitantes.

No faltan las granjas, en las que se siembran con sabiduría hierbas medicinales y la famosa muña muña, de propiedades afrodisíacas. Su aroma se mezcla con el de las margaritas y las lavandas, y el bienestar llega solo.

Es un oasis de un microclima amable durante todo el año, en especial en primavera, verano y otoño. Una aldea única, de esas en las que uno quisiera quedarse a vivir o, al menos, durante una temporada.

 

A Tucumán se llega en avión al aeropuerto Benjamín Matienzo, en ómnibus o en auto, por la ruta nacional Nº 38 o la ruta provincial Nº 307. Desde allí a Tafí del Valle hay micros diarios.

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