Teatro en Buenos Aires, ícono de la cultura porteña

La cartelera estalla de obras en las más de trescientas salas de la Capital Latinoamericana del Teatro. En un espacio clásico o en el off, hay que prepararse para emocionarse y tomar asiento, que empieza la función.

Se levanta el telón, las luces se encienden y dan paso a las primeras figuras, que salen a escena con gracia y actitud ante los aplausos de la multitud. Hay viajeros que sacaron la entrada con tanta anticipación que les parece mentira estar ahora frente a esos actores, cómicos y vedettes que sonríen por la pantalla de la televisión desde hace tanto tiempo.

Con amigos, en pareja o como salida familiar, el teatro es una opción tan porteña como el Obelisco. Una fuente de diversión, entretenimiento y emoción que brilla en la Ciudad de Buenos Aires durante los 365 días del año con una cartelera enorme en sus más de 300 salas. Hay que elegir por dónde empezar: teatro de revista en la emblemática avenida Corrientes, algo de teatro off por el Abasto, Boedo o Palermo o incluso, de día, algún espectáculo a la gorra y al sol en una plaza.

La ciudad es la Capital Latinoamericana del Teatro, así que esta rama del arte aparece donde se mire. En una sala clásica para miles de personas, en un galpón o una exfábrica puesta en marcha como espacio cultural. O en algún espacio atípico, como un colectivo en movimiento o la cocina de una casa, en una función del under para sólo diez espectadores.

En una misma semana se encuentran musicales, dramas, comedias, revista, espectáculos circenses y enormes producciones. Eventos como el Festival Internacional de Buenos Aires (FIBA), con oferta internacional, y los mejores directores y las nuevas promesas.

Los visitantes se sientan tan cerca de las estrellas que casi pueden tocarles las lentejuelas y las plumas de los trajes. O interactuar, porque muchos son los casos en los que los artistas conversan con el público y lo hacen parte del espectáculo. En algunos juegan los sentidos y el escenario es entre la gente, y hasta hay piezas que transcurren en total oscuridad.

A la salida, es de ley elegir en dónde cenar, tomar un café o una cerveza y sentarse a compartir comentarios y opiniones sobre lo recién visto. Es el cierre del ritual y de una salida memorable.

 

A la Ciudad de Buenos Aires se llega en avión, al aeroparque Jorge Newbery, en ómnibus o en auto, por las Rutas Nacionales 3, 5, 7, 8 y 9.

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