Termas de Copahue, la energía de un gigante

Termas de Copahue

Caviahue y Copahue, con una energía muy especial, ofrecen cada año relax absoluto en piletas de aguas y fangos termales mineralizados que sanan cuerpos y espíritus. Las cascadas, los bosques y el volcán enmarcan la propuesta, que se completa con gastronomía, artesanías y excursiones increíbles.

Al ingresar a Caviahue lo primero que impacta es esta villa de montaña, con el lago del mismo nombre en forma de herradura. Suele estar tan calmo que refleja el paisaje como un gran espejo y las milenarias araucarias parecen descansar en el agua. Rodeándolo y pasando por Caviahue se toma el camino a Copahue, pueblo enmarcado en la actividad volcánica.

Al llegar a este último, el olor a azufre envuelve a los viajeros, y las Termas de Copahue maravillan con sus aguas, fangos, algas y vapores mineralizados por el volcán. Los pueblos originarios de la zona le atribuyeron poderes para el espíritu y los visitantes aseguran que siempre logran sentirse mejor y relajarse. Aquí los baños no son los tradicionales; después de alojarse se realiza una consulta médica y un profesional indica los tratamientos a realizar de acuerdo a las condiciones físicas y edad de cada persona. Y entonces sí, al agua.

Sumergirse en la Laguna del Chancho y la Laguna Verde produce mezcladas sensaciones de placer y extrañeza asociadas a tal naturaleza. El aire de cordillera y las temperaturas de estas piletas a la intemperie producen diferentes sensaciones; la piel erizada indica que los sentidos están activos y que el gigante volcán Copahue impuso sus manos en los cuerpos.

Permanecer en el agua y aspirar sus vapores, cubrirse con el fango y las algas conforman un momento muy placentero y especial que se lleva todo rastro de estrés, además de aliviar problemas respiratorios, reumáticos y de piel.

Aquellos que se animen pueden ascender hasta casi el cráter del volcán caminando o a caballo y admirar la increíble panorámica que ofrece desde allí.

Descubrir en Caviahue uno de los pocos lagos ácidos del mundo, saltos de agua y cascadas entre columnas de basaltos y paisajes naranjas y verdes en plena Patagonia es un regalo divino y único en la región, y más cuando se toma conciencia de que la localidad de Copahue desaparece totalmente en invierno bajo la nieve y cada año resurge gracias al esfuerzo de su gente. Incluso las flores del lugar reaparecen, con el pehuén y el volcán marcando el entorno esperado.

Después de una buena comida, una siesta y un paseo para admirar las artesanías de la comunidad local son la combinación perfecta para terminar la jornada. Los mapuches ofrecen tejidos hechos en telar y utensilios de madera, excelentes para llevarse como souvenir. A la hora de la cena, un chivo del norte neuquino o un cordero patagónico, con una cerveza artesanal o una copita de licor de piñón forman el plan ideal.

Al día siguiente aún queda mucho por hacer, inmersos en el microclima de la villa de montaña. La  energía se siente paso a paso en este lugar único y llama cada vez más  a los amantes de la meditación a realizar sus prácticas en este sitio. Además, cabalgatas, senderismo por la roca basáltica que cobija a “Las siete cascadas” y  el  Salto del Agrio, u otro paso por las termas inmersas en el parque provincial son el broche de oro para volver a casa como nuevo.

 

Cómo llegar:

Desde Neuquén, Aeropuerto Presidente Perón, 9 km de Neuquén Capital

Caviahue

Desde Neuquén, Aeropuerto Presidente Perón, 9 km de Neuquén Capital
En auto: la ruta Nacional 22 y las Rutas Provinciales 21 y 26.

En bus desde cualquier punto del país o en auto, rutas nacionales  22,40, 237 y 231.

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