Tierra del Fuego, la última frontera de pesca

Espejos de agua cristalina llenos de curvas y pozones, zonas salmónidas por excelencia, bosques, cabañas y lodges exclusivos convocan a pescar en toda la provincia, destacando Río Grande, considerada Capital Internacional de la Trucha.

Más de 600 kilómetros de costa de ríos, de lagos y lagunas permiten a los viajeros disfrutar de la pesca deportiva en Tierra del Fuego. Entre paisajes alucinantes y la sensación que provoca saberse en los confines del mundo, experimentar la pesca en uno de los espejos de agua más grandes de Argentina y de Sudamérica, el lago Fagnano (de 545 kilómetros cuadrados de superficie), es tan especial como esperar el pique en la calma majestuosa del lago Escondido.

Aquí la meca de los salmónidos es la mítica zona del río Grande, cuyos numerosos cursos y afluentes rebosan de esta especie. La ciudad homónima, en su desembocadura, es considerada la Capital Internacional de la Trucha, motivo que atrae a miles de viajeros de escapada o en vacaciones con sus equipos, el mate y el abrigo listo para practicar, solos, en familia o entre amigos durante horas, envueltos por el sonido del viento y el silencio de la estepa.

Como es habitual en los ríos de llanura, el Grande, cargado de curvas, requiere habilidad de los pescadores para adaptarse a cada situación. La especie más codiciada es la trucha plateada por su excepcional tamaño, y su astucia para la corrida y la pelea hace más atractivo el desafío. Entre el agua cristalina y los colores que regala el entorno, las líneas a la deriva y las moscas atadas con pasión resplandecen.

La historia cuenta que un inglés de apellido Goodall sembró ovas de trucha en estas aguas y fue así como en la naturaleza austral floreció una de las mejores zonas trucheras del mundo. Debido al hábitat rico en nutrientes, las plateadas alcanzan en Tierra del Fuego más de 15 kilos, dato que ilumina los ojos de los visitantes que llegan a practicar de noviembre a abril. Es en esos meses estivales cuando las condiciones climáticas lo permiten y no sólo eso, sino que la cantidad de horas de luz solar proporcionan más tiempo dedicado a la actividad. En especial cada 21 de diciembre, cuando el solsticio de verano regala la atípica condición de ver a la provincia de día incluso al anochecer.

Al final de cada jornada, en un íntimo lodge, una estancia o una cabaña, los pescadores son recibidos con exquisita gastronomía argentina y los mejores vinos; y si prefieren acamparán o irán a hospedarse en un hotel de Ushuaia, Río Grande o Tolhuin. Lo que es seguro es que al día siguiente todos volverán a ir tras la misma pasión: “alcanzar la experiencia de su vida”.

 

A Tierra del Fuego se llega en avión al aeropuerto Internacional Malvinas Argentinas, a 3 kilómetros de la ciudad de Ushuaia, o al de la ciudad de Río Grande, a 5 kilómetros. También en ómnibus o en auto, por la Ruta Nacional Nº3, que conecta a diferentes rutas provinciales para acceder a ríos y lagos.

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