Un verano de diversión en la ribera santafesina

La presencia del río en la provincia de Santa Fe hace que los meses de calor sean más felices. Playas, paradores, islas y balnearios invitan a jornadas de chapuzones, encuentros, actividades náuticas y descanso.

Vivir cerca del agua tiene algo especial. En medio de la rutina o haciendo un par de kilómetros siempre hay un río donde bañarse, irse a pescar o escaparse a tomar unos mates mirando el horizonte. La gente de Santa Fe sabe de esa magia y la comparte con sus visitantes, en primaveras y veranos de días largos y naturaleza asegurada.

Apenas comienza la mañana las playas y las costas comienzan a poblarse. Algunos van con sus reposeras y otros usan las de balnearios y paradores. Unos salen a correr o andar en bicicleta y otros prefieren la calma de la pesca, en la orilla o embarcados. Depende de lo que cada viajero elija, la diversión y la calma están garantizadas tanto como el sol, que deja la arena calentita y hace de la temperatura del agua la exacta para refrescarse.

En medio de todo eso, los termos para el mate van y vienen y las parrillas se llenan al mediodía. Los que acampan copan los espacios donde cocinar un asadito extenso, otros buscan el plato del día en algún comedor tradicional y la mayoría quiere probar un pescado de río, de lo más típico de la zona.

Un paseo en gomón o moto de agua, un poco de windsurf o alguna actividad náutica entretiene a los más aventureros mientras hay quienes los miran cómodamente tomando sol. Hay chicos jugando en la arena, gente leyendo, extensas caminatas con charlas de por medio y el sonido del agua chocando contra la orilla que acompaña como un sedante natural.

Frente a la ciudad de Rosario las islas proponen días exclusivos en familia o con amigos y espacios para los más jóvenes. Y en la ciudad de Santa Fe, el paisaje con el Puente Colgante de fondo es una postal atípica e ideal para ver caer la tarde.

Infaltable disfrutar de un partido de vóley playero, un partido de tejo, un café en una confitería o una cervecita. Mientras las aguas de la laguna Setúbal y del Río Paraná refrescan las jornadas estivales, todo es más fácil de realizar.

 

A Santa Fe se llega en avión, al aeropuerto Islas Malvinas o al Sauce Viejo (a 15 kilómetros de Santa Fe de la Vera Cruz). También en ómnibus o en auto, por la Ruta 11, la 33 o la 34.

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