Valle del Río Negro: sabores en la tierra de peras y manzanas

La región del valle del Río Negro brilla con sus plantaciones de frutas y sus viñedos. Participar de la producción de cepas, sidras y alimentos regionales es posible sin olvidar, por supuesto, probar cada cosa y disfrutar del paisaje.

El Alto Valle de Río Negro tiene pintorescas plantaciones de peras y manzanas, viñedos australes y cervecerías. Las tareas rurales, la cosecha y la producción son cosas de todos los días y, sin dudarlo, los visitantes se suman a participar, aprender y ser testigos de ellas en medio del encantador paisaje.

Aquí están las bodegas pioneras de la Patagonia siguiendo el curso del río más caudaloso de la región. El cultivo de la vid se perfila en la zona como una actividad de alta gama y resulta interesante ver cómo se combina la tradición productiva centenaria con las condiciones naturales excepcionales del lugar. Los vinos que se degustan bajo el sol en este paraíso son en su mayoría orgánicos, sin ningún agroquímico; y también se destacan los que son base para espumantes, elaborados principalmente a partir de la cepa semillón. Variedades como pinot noir y merlot se suman a la partida gracias a su equilibrio entre el azúcar y la acidez que recuerda a los vinos europeos y esto puede aprenderse en un circuito guiado muy relajado. En medio de todo eso, se destacan las plantaciones de frutales, que desde hace más de un siglo sostienen en las localidades del Alto Valle una larga tradición vitivinícola hoy combinada con tecnología moderna. Malbec y viognier también se prueban aquí con la vista en el límpido horizonte patagónico, entre amigos o en pareja, y siempre con amenas charlas de por medio.

La Ruta del Vino de Río Negro propone caminatas por los viñedos, participar de la cosecha, conocer las chacras de frutales y disfrutar sabores únicos que hablan del espíritu emprendedor de los pobladores del lugar. Son bodegas equipadas y preparadas para recibir a los visitantes con museos, salones de eventos, almacenes de vinos y productos gourmet que aportan un valor agregado y ponen en valor el patrimonio histórico del territorio. La paleta se completa con restaurantes en donde maridar los elixires con gastronomía local y es allí cuando entran en acción prestigiosos chefs y más productos locales.

Los sibaritas siguen entre copas por sidrerías y el postre lo buscan en fábricas de bocaditos de manzana y pera combinados con nueces, pasas de uvas y chocolate. Y es la Capital Nacional de la Manzana, así que es inevitable desear conocer una plantación y hasta participar de la recolección, la selección y el empaque. Arrancar una de estas frutas directamente de un árbol, frotarla en la ropa como en la infancia y darle un mordisco encierra un placer inigualable, tanto como disfrutar de su fiesta nacional.

La pera, el tomate y la fruticultura en general también tienen sus festejos oficiales en esta provincia en la que no falta dulzura. Los visitantes notan esto en los colores del otoño y la primavera, en especial en la época de floración de los frutales, cuando el zumbido de las abejas polinizando las plantas musicaliza la postal de rosas, blancos y fucsias de las flores.

General Roca o Cipolletti brindan alojamiento, pero también están involucradas en la producción y hay todo tipo de servicios turísticos en Fernández Oro, Allen, Villa Regina, Ingeniero Huergo y Cinco Saltos como también en Río Colorado y General Conesa. La propuesta se sostiene todo el año (sobre todo en verano, época de la cosecha) y se complementa con excursiones ecológicas, turismo rural, agroturismo, paseos de aventura y observación de aves en ciudades en las que se disfruta de los ríos y, todo el año, de los frutos de un valle que emerge como un fantástico oasis en medio del desierto. Los viajeros descubren y se llevan los aromas, sabores y colores del terruño. Disfrutan la historia y comprenden el compromiso que los productores sienten por esta tierra.

 

A Río Negro se llega en avión al aeropuerto Gobernador Castello, en Viedma o al de Bariloche, pero a esta región de la provincia se llega con mayor facilidad desde Neuquén (al aeropuerto Juan Domingo Perón). También en ómnibus o en auto, por la Ruta 22 3, 22, 251, 6, 250, 23, 40, 237 y 151.

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