Verano de tradición pampeana

El trigo, la ganadería, el caballo, la doma y el folklore tienen sus fiestas en enero y febrero. Son días y noches de asados, música, peñas, artesanías y naturaleza para adentrarse en la vida del campo.

Enero y febrero son pura alegría en La Pampa. Las jornadas son más largas que en otras estaciones del año, hay asados todos los días y peñas todas las noches. Es que en esos dos meses se concentran muchas fiestas y los viajeros las aprovechan con gusto, para vivenciar la identidad local entre gastronomía, cultura y entretenimiento.

En la región de “Latidos del Caldenal”, la producción ganadera, sostén principal de la economía regional, es uno de los motivos para celebrar y da lugar a la Fiesta de la Ganadería del Oeste Pampeano. Los visitantes llegan a Victorica, el primer pueblo de la provincia, para disfrutar de este evento que se realiza en el Parque Los Pisaderos y tiene una tradición histórica. Aquí se libró nada menos que la última batalla entre los ranqueles y los españoles. Los viajeros se sorprenden al ver el lugar donde estaba el fortín del ejército y la historia da paso al presente durante una semana que se corona con desfiles de las tropillas de todas las estancias y centros tradicionalistas y, el domingo, una doma. Durante ocho lunas, gente de diferentes puntos del país disfrutan de los shows en vivo, la gastronomía y las artesanías locales.

En la Tierra del Cawell, tierra de caballos, Ingeniero Luiggi tiene su Fiesta del Caballo la última semana de enero. Los amantes del deporte disfrutan de ver un excelente nivel de pato, polo, carreras y cuatreras y, además, doma y números artísticos.

La Fiesta del Trigo, coincide con la época de la cosecha y es un concurso entre los establecimientos locales que presentan sus granos. Eduardo Castex se llena entonces de espectáculos; los visitantes sonríen entre baile y baile y admiran las carrozas realizadas por clubes, colegios e instituciones, que culminan con  la elección de la reina y un concurso de panaderos.

Con mucha historia a cuestas, el Festival Nacional de Doma y Folclore es la fiesta nacional más antigua de La Pampa y de donde salen los representantes de la provincia que irán a competir en Jesús María. Son dos fines de semana a pura música en Intendente Alvear, con distintas categorías de doma, peñas folclóricas y artistas. Locales y visitantes bailan admirando a los ballets de la zona que danzan con maestría. Estar en contacto con el hombre de campo acerca a los viajeros a un fragmento importante de la identidad nacional mientras se conocen las tradiciones, las actividades rurales y la inmigración de la zona. Como si fuera poco, acompañan el paisaje pampeano y los atardeceres, en un momento del año en que la comunidad se une de una manera muy especial.

Los bombos, las guitarras y los cantos llenan el ambiente de melodías. El aroma a asado tienta a los viajeros tanto como quedarse escuchando los relatos de los payadores. Entre costumbres y patrimonio cultural vivo, las fiestas se viven a lo grande.

 

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