Vida marina en las aguas cálidas del golfo San Matías

Toda la fauna acuática pareciera reunirse en esta provincia patagónica. Lobos marinos, ballenas, pingüinos, pulpos únicos y delfines brindan un espectáculo para toda la familia.

Los pueblos, las embarcaciones y los grupos de viajeros parecen pequeños ante la grandeza de los paisajes y la diversidad de especies que se avistan: es que acercarse a la zona norte de Golfo de San Matías permite ser testigo de un verdadero espectáculo, ése que da la riqueza faunística en las maravillosas playas de la Patagonia argentina.

Las Grutas, el principal balneario de la provincia, cada verano ofrece sus famosas “aguas cálidas” entre imágenes de playas repletas de sombrillas multicolores, y a toda esa belleza se suma la diversidad biológica de la región, como un imán irresistible.

Este paisaje, único en el mundo por su abundante fauna acuática, es una verdadera fiesta en el mar a la que todos los viajeros están invitados a embarcarse desde Las Grutas, San Antonio Oeste y San Antonio Este. En esos puntos inicia el recorrido por la inmensidad azul, bajo cuya superficie bulle una vida a veces impensada, y en la que se van cruzando delfines, lobos marinos que duermen flotando plácidamente, simpáticos pingüinos y la emblemática ballena franca austral, cuyos soplidos y zambullidas sorprenden a chicos y grandes. En contraposición, variedad de aves migratorias pueblan el cielo con sus aleteos y se destaca aquí el playerito rojizo, que viene desde el Ártico canadiense y sólo realiza entre cuatro y seis paradas en su recorrido; una es en Río Negro y eso atrae a muchos especialistas, ya que este pajarito voló nada menos que una distancia mayor que la que separa a la tierra de la luna.

El golfo es el hábitat por excelencia de los gigantes del mar y esto se siente en los paseos en embarcaciones semirrígidas para diez personas. La experiencia es personalizada y la cantidad de pasajeros se acota para cuidar a los animales en su ecosistema natural, lo que permite mantener el legado para que lo disfruten las próximas generaciones. Es por eso que se nota una mejora general en las poblaciones de la fauna, y también es notorio el aumento de aves marinas, desde los albatros a los petreles, que se ven llegar en bandadas, dormir en la playa y partir de nuevo a surcar los aires.

A bordo de una embarcación, los avistajes tienen diferentes recorridos. Los que optan por el más extenso se adentran en la bahía y disfrutan la compañía de los delfines que todos conocen, pero también de otros como los oscuros y nariz de botella, cuyas siluetas se ven a contraluz al caer la tarde, y con emoción todos admiran cómo se suman lobos marinos de uno y dos pelos y las ballenas francas. Los que optan por recorridos cortos, en cambio, navegan por el frente costero de Las Grutas y una tercera posibilidad es el avistaje de la colonia de lobos marinos a la altura de Punta Villarino, donde, en una hora y media, un paseo brinda la inigualable experiencia de ver este ejemplar y contagiarse de su calma.

Todo el año hay excursiones, y entre agosto y octubre se luce un número muy grande de ballenas. Del 1 de septiembre al 15 de octubre, la experiencia “100% ballenas” permite disfrutar de este animal en todo su esplendor y tan de cerca, que incluso se lo mira a los ojos.

Los guías baqueanos son especialistas y, junto a los veedores de la Secretaría de Medio Ambiente provincial, enseñan a comprender lo que se está viendo y controlan que la actividad sea de calidad y sustentable. La convivencia con la fauna marina genera conciencia ecológica y esto se siente fuertemente en las comunidades de Las Grutas y San Antonio Este, que impulsan la conservación.

Los más osados practican buceo y tienen oportunidad de observar en su hábitat natural desde besugos, sargos, meros, salmones y turcos hasta chanchitos de mar, erizos, toninas, caballitos de mar, y también una especie de pulpo única en la región (el octopus tehuelchus). Los visitantes se ríen impresionados al tocarlos, ver y sentir cómo estos animalitos se les trepan por los brazos y piernas, entre el aroma de mar y la arena mojada.

Después de pasear todo el día y disfrutar del atardecer, la noche llega de la mano de buena gastronomía regional. Sólo resta hospedarse en Las Grutas o San Antonio Oeste para descansar y continuar admirando la fauna a la mañana siguiente. Siempre se quiere un bis ante un espectáculo que no se ve todos los días.

 

A esta región de Río Negro se llega en avión al aeropuerto Gobernador Castello, en Viedma; en ómnibus o en auto, por la Ruta 22, 251, 6, 250, 23 y 258.

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